Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

viernes, 20 de enero de 2012

PEQUEÑA HISTORIA DE SUSPENSO
(Fragmento II)
Creo que he recorrido más de un kilometro desde que dejé atrás aquel encuentro con aquellas extrañas situaciones, no puede ser posible lo que acabo de ver  y mucho menos entiendo porqué me encuentro aquí,  metido en esta pesadilla y huyendo sin saber de ¿qué? o de ¿quién? Creo que pude escapar pues todo indica que no me han seguido y ya estando del otro lado de la colina, pude divisar unos montones de piedra como simulando altares tal vez antiguos o en el mejor de los casos, coincidencia de la naturaleza y sin darle demasiada importancia decidí descansar sobre una de aquellas rocas mientras trataba de divisar luces de alguna ciudad o pueblo cercano para dirigirme allí y encontrar las respuestas que hasta ese momento eran difusas y descoordinadas en mi mente. Mientras permanecía allí pude recordar fugazmente que mi  nombre es Jack Sudockis y que he trabajado por más de 5 años en una empresa de software empresarial. Soy de Aksaray, una pequeña ciudad de Anatolia, enTurkia, pero puedo recordar además, que había sido enviado muchos kilómetros más al este, concretamente a Goseong, una provincia ubicada en la ciudad costera de Gangwon, Corea del sur; para tratar asuntos de un nuevo proyecto tecnológico por el que había trabajado muchos años, es extraño, pues aunque no puedo recordarlo todo, sé que pronto uniré las piezas de este rompecabezas y saldré de este terrible sueño. No entiendo porque no siento el aire frío, era de suponer que estaba casi helado puesto que cada que exhalaba veía como una no muy densa corriente blanca salía de mi boca y se difuminaba como a unos 15 centímetros delante de mí  y por más que trataba de reconocer el lugar en donde me encontraba me resultaba imposible, incluso la vegetación era diferente a mi alrededor, el perro que acabo de dejar atrás de igual manera era una raza totalmente desconocida hasta ese momento para mí.    Aún sentado y esforzándome por tratar de mantener  lo poco que recordaba y analizando cada uno de mis pensamientos es cuando alcanzo a divisar frente a mí y entre los matorrales, aquellas luces que me han estado siguiendo desde el mismo momento en que aparecí en este lugar y de inmediato sin siquiera pensarlo dos veces reinicio mi huida desesperada antes de que estuvieran más cerca de mí o peor aún, que ellos me vieran y trataran de hacerme daño. Mientras me apresuro a correr con todas mis fuerzas giro mi cabeza hacia atrás para asegurarme que no vinieran cerca de mí  y estúpidamente mis piernas se cruzan entre sí haciéndome caer al pasto húmedo dando vueltas y deteniéndome unos 3 metros cerca de lo que pensé, era la carretera y cruzando la misma pude darme cuenta que continuaba el descenso de la colina; pensé que era buena idea si trataba de avanzar sobre la carretera misma y así evitar los desniveles de la montaña que hacían torpes mis pasos debido a la oscuridad. Llevaba 5 minutos, supongo, cuando pasé frente a una señal de camino que decía KM47 y no muy lejos de aquella señal pude ver lo que parecía una luz que se mostraba intermitente debido a la niebla y pensé que era, probablemente una casa en donde podría tomar algo de ropa para poder continuar. Mantuve mi ritmo de camino por un buen rato sin poder llegar a aquella luz la cual parecía como si se mantuviera tan alejada de mí como antes, mientras una explosión parecida a la de las armas grandes se hizo sentir en la cima de la colina y algo retirado de donde me encontraba, eso hizo que mi respiración se acelerara y mucho más cuando escuché unas detonaciones más de esa misma arma pero esta vez en forma repetida y demasiado cerca de mí.
Hector Fabio Ruiz Ospina
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