Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

martes, 28 de enero de 2014

LLÉVAME CONTIGO





...Ambos viajábamos en el metro con destino Berlín, a pesar de que el destino me obsequió el único asiento disponible al lado de ella, no había sido suficiente para llamar su atención. Yo, por el contrario supe desde ese momento que ambos habíamos nacido para ese instante, desde donde se empezaría a escribir nuestra historia; ella miraba su libreta de apuntes y tan solo levantó su rostro al momento de sentarme, quise hablarle y no encontré palabras, quise saludarla y tampoco pude, fue un momento extraño para mi y creo que ella no era del todo indiferente.
Después de casi una hora de camino habíamos llegado a nuestro destino y yo temía que esa fuera la última oportunidad de tenerla cerca, fueron escasas las palabras que pude intercambiar con ella en el tren y nada que pudiera mantener una comunicación después de salir de allí, Allison se alejaba y con ella la oportunidad de mi vida pero en un último y estúpido intento la invité a tomar un café y no aceptó, le dije adiós y continuó su camino sin responder. no podía creerlo, había tenido ante mis ojos a la mujer de mi vida y no pude retenerla, mis argumentos no fueron lo suficientemente convincentes para sacarle ni siquiera una sonrisa y menos para conseguir su número telefónico. Subí las escaleras del subterráneo hacia la calle y aún con ella en mi cabeza entré en un café que quedaba cerca a la estación y al hotel donde me hospedaría esa noche, pedí una taza caliente de capuchino y me senté en la barra, el lugar estaba lleno y un grupo de soul tocaba al fondo. No tardé más de quince minutos antes de salir del lugar y por primera vez sentí frío, la calle estaba húmeda y los carros iban de un lugar a otro; podrán pensar que era fantasía pero estaba seguro que era ella, conducía un auto y ambos cruzamos la mirada en ese mismo momento, pasó cerca de mí y en cuestión de segundos otro carro omitió la luz roja impactandola con gran fuerza en un costado haciendo rodar el auto unos cuantos metros, al momento de detenerse algunas chispas hacieron que la gasolina que se filtraba y caía al suelo generara fuego inmediato. Yo estaba envuelto en una burbuja que no me dejaba reaccionar, no escuchaba, no entendía lo que estaba sucediendo y menos qué había pasado con Allison; un grupo de gente se arremolinó en la escena sin hacer nada, las llamas ya cubrían la parte trasera del carro y pude verla a ella inconsciente y con gotas de sangre que cubrían su cara, nadie se acercaba y tan solo observaban como a la mujer le llegaba su hora. En ese preciso momento y sin medir las consecuencias corrí hacia ella y abrí la puerta que estaba atascada, su cuerpo yacía boca abajo y el cinturón la tenía atrapada, el fuego ya llegaba al interior del vehículo y a pesar de que mis pestañas, parte de mi cabello, mis labios y mis brazos estaban sufriendo quemaduras no estaba dispuesto a dejarla morir, tan pronto pude quitar su cinturón la saqué de un jalón y la recosté en el suelo mientras algunas personas accionaban sus extintores sofocando las llamas, Allison reaccionó y abrió sus ojos, me miró fijamente.


- No te preocupes Allison, todo va a estar bien- Le dije mientras llegaba la ambulancia.

Ella apretó mi mano y sonrió. Los para médicos la subieron a la camilla y yo no la soltaba...

- Creo que te traigo mala suerte, está si será la última vez que nos veamos, se que te pondrás bien...adiós-
Le dije mientras el enfermero la ingresaba a la ambulancia. Ella detuvo al muchacho, trató de sentarse y me miró.

- Espera, espera...aún no te he dicho adiós...


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados



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