Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

viernes, 28 de febrero de 2014

EL EXTRAÑO MUNDO DE JOHNNY BANANAS PARTE II

EL EXTRAÑO MUNDO DE JOHNNY BANANAS
Parte II





Todo, absolutamente todo lo que Johnny fue, tuvo y que por algún motivo había perdido o, simplemente se había esfumado, era lo que lo tenía al borde de la locura. En ningún caso podría digerir cualquier explicación a lo que estaba pasando esa mañana desde que abrió los ojos, no existía lógica alguna que le resultara del todo convincente para entender y aceptar la realidad que se le estaba vislumbrando hasta ese entonces.


...-Abre la puerta...por favor, rápido.- Dijo una voz femenina del otro lado, pero Johnny no quiso abrir.
-por favor, me están siguiendo, ayúdame, no quiero que me atrapen-. Esta vez pateó la puerta con fuerza e hizo que Johnny reaccionara en medio de la conmoción. La mujer empujó la puerta tan pronto como Johnny se asomó para ver y esté cayó al suelo con el impulso; la mujer cerró la puerta inmediatamente corriendo hacia la cocina, abrió algunas puertas de la alacena y unas cuantas gavetas debajo del lava platos. Sacó de allí un rollo de papel aluminio y lo enredó en su cabeza rápidamente en forma circular, se acercó hasta la puerta y observo a través del visor.
-Espera, ¿quién eres tu, qué haces aquí?- Johnny estaba asustado...
-Shhhh!!!...callate...- La mujer señaló a la puerta y ambos escucharon los pasos de varias personas que se aproximaban, se detuvieron justo enfrente de la puerta y con un aparato electrónico escaneaban los alrededores, después de unos segundos y de no percibir alguna señal de lo que buscaban decidieron regresar. 
La mujer observó desde la ventana cerrada como los hombres subían a su vehículo y reanudaban su marcha. Ella toma un respiro y se acerca a Johnny y lo agarra de su corbata...-Casi me descubren por tu culpa-, lo levanta y lo recuesta en la pared mientras le recrimina su falta. El pobre de Johnny no sabe que decir, está asustado, quizá más que cuando despertó; La chica le da un poco de tiempo para que reaccione mientras se quita el pedazo de aluminio de su cabeza, mete la mano a la bolsa del pantalón y saca un extraño artefacto que emana una luz violeta y lo pasa por su cara produciendole algún tipo de efecto que le hace parpadear el ojo derecho, con un solo paso de este aparato es suficiente y después de leer en la pequeña pantalla lo cierra y lo guarda de nuevo en su jean. Johnny no para de mirarla y por primera vez se da cuenta de que ésta mujer trae una vestimenta muy extraña, es demasiado alta en comparación a las que él esta acostumbrado a ver, su cabeza está rapada y su maquillaje es muy tenue, pareciera que su rostro estuviera estirado y no muy expresivo; sus dientes muy blancos y su mirada muy intensa. La mujer llevaba una camiseta blanca y corta -como las que se usan de fondo de camisa- Le llamaba la atención de que no se le notaran los senos y su descomunal fuerza ya que de un solo jalón lo levantó del suelo sin mayor esfuerzo, llevaba unos extraños adornos en sus manos y sus uñas estaban rojas como recién pintadas. Después de que el supuesto peligro ha pasado y ambos estuvieran un poco más tranquilos, ella se abalanza sobre Johnny y le toma del cuello moviendo su cabeza. -Y tu...que tipo de dispositivo traes...- gira su cabeza en ambas direcciones y Johnny la toma de sus manos. -Oye, me lastimas...¿quién eres tu?, ¿dónde estoy?- como puede se suelta y corre hasta la cocina, toma un cuchillo y lo antepone entre él y su nueva acompañante.
-Es una historia que no vas a creer, tu no eres quien crees que eres...has sido uno más de sus "proyectos"-. la mujer se sienta y lo invita a que se acerque, levanta su cara y le señala un lugar muy cercano al extremo de su ceja, en el ojo derecho,- ¿ves ésto?...la protuberancia...¿ves la luz tenue que parpadea?- Johnny, indeciso la toca y siente como al contacto, el extraño "circuito" emite algo de calor.
-¿De que se trata todo esto?...¿cómo vine a parar aquí?- interroga a la mujer y antes de que ella empiece a darle su explicación, un sonido casi silencioso se escuchó detrás de la puerta y una explosión seguida a este derribó la puerta despedazandola en mil pedazos.
-Nooo-...


Hector Ruiz-Ospina
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miércoles, 26 de febrero de 2014

OCURRIO UNA VEZ...EN LA MONTAÑA Parte I

OCURRIÓ UNA VEZ ...EN LA MONTAÑA
Parte I





El encuentro había sido programado para el siguiente domingo lo cual me llenaba de ansiedad, faltaban solo unas horas y lo que tanto había estado deseando desde el mismo momento en que fui contactado estaba a punto de materializarse, sé que muchos no me creerían y por el contrario me llamarían loco, pero mi convicción era suficiente para aceptar los acontecimientos que vendrían.
Todo empezó hace solo unos días atrás cuando Natalia y yo caminábamos por la cima de un cerro cerca de nuestra casa, en medio de una lluvia que nos sorprendió sin avisar y antes de decidir bajar, nos refugiamos en una cueva que estaba camuflada entre los arbustos y el follaje,  supongo que era una especie de abertura hecha naturalmente en la roca ya que carecía de marcas producidas por algún tipo de herramienta, la lluvia se convirtió en tormenta obligándonos a permanecer dentro de la cueva hasta el anochecer  amenazándonos con prolongar nuestra estancia por mucho tiempo más, el estruendoso cielo castigaba nuestros oídos despiadadamente y la intensidad de los relámpagos iluminaba la montaña dejándome ver momentáneamente la silueta de los árboles cercanos, las ramas se mecían fuertemente, unas se partían, otras se balanceaban en sentido del aire dándole un toque de zozobra al momento. Inexplicablemente, una luz descendió en medio de la noche, esta empezó a bajar justo enfrente de nuestros ojos, el entorno empezó a tornarse en un rojo difuminado entre las gotas de lluvia y un refulgente blanco el cual no podíamos ver fijamente pero que estaba apuntando en nuestra dirección, Natalia estaba nerviosa e intentó salir corriendo de la grieta a toda costa y tuve que detenerla, ambos estábamos aterrorizados con lo que estaba pasando pero también sabíamos que lo que hubiera allí afuera tendríamos que afrontarlo juntos, una caída por la ladera del cerro podría resultar fatal en caso de resbalar y con nuestro corazón a punto de estallar decidimos conservar la cordura. La extraña luz se mantuvo en su posición e inexplicablemente la lluvia cesó, pero solo en ciertas partes, el extraño objeto se acercaba cada vez más a la copa de los árboles dejándonos ver por primera vez su gran tamaño además de que producía un extraño sonido parecido al de la corriente eléctrica, nosotros estábamos estupefactos y no pudimos siquiera movernos, aquello era indiscutiblemente una nave extraterrestre la cual nos observaba mientras flotaba en el espacio, estaba diseñada con un extraño metal –supongo- que brillaba con el destello de los relámpagos, no tenía ventanas pero sabía que nos observaban. La luz blanquecina formaba una especie de camino entre la nave y nosotros y no penetraban las gotas de lluvia, cuando se encontraba a una distancia cercana al suelo vimos como en una pequeña área de la extraña aleación empezaba a difuminarse como si se tratara de agua al dejarle caer una roca creando una onda repetitiva sobre ella, esto permitió cierta traslucidez quedando poco a poco al descubierto un extraño hombre que salía de allí y quien se aproximo a nosotros sin necesidad de caminar, la luminosidad nos impedía mirar a los ojos de aquel “visitante” que media unos 2 metros, su aspecto era muy similar a nosotros con la diferencia de que su piel era como sintética o daba la impresión de serlo, o tal vez era su traje. Este ser nos envolvió en una especie de calor agradable, por alguna razón no tuve miedo y creo que Natalia tampoco, sentimos ausencia de fuerza en nuestros cuerpos y esto nos mantuvo en la misma posición en que estábamos, no podíamos resistirnos a ese éxtasis maravilloso en donde llegué a pensar que levitaba y hasta llegar a sentir la sensación de paz que llenó por completo aquella experiencia.
            Edahí dijo llamarse y también que provenía de una galaxia cercana para él y demasiado distante para nosotros, no hablaba pero todo me lo transmitía a manera de pensamiento, me sentía conectado a Natalia y ambos con quien nos mantenía inmersos en aquella burbuja, seguidamente nos dijo que debíamos reunir el total de once personas que al igual que nosotros, confiaran y creyeran en lo que el mundo trata de ocultar. Debíamos reunirnos el siguiente domingo 3 de abril en ese mismo lugar en donde se nos develaría una “gran verdad” y se nos haría participes de uno de los acontecimientos que muy probablemente cambiaría nuestras vidas. Sus palabras siempre fueron suaves y precisas, en todo momento sentimos que no nos lastimaría y que en el mejor de los casos nosotros habíamos sido escogidos para llevar un mensaje al mundo, si ese fuera mi destino, lo aceptaría encantado...


Hector Ruiz-Ospina
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martes, 25 de febrero de 2014

PRIORIDADES

PRIORIDADES






Ya solo faltaba un día para el tan anhelado viaje, Paul llevaba algunos años sin ver a sus padres que vivían en Colombia, Igualmente su esposa Karol quien solo los había conocido pocos días antes de su boda y este sería su primer viaje largo en familia en donde se integraría completamente con la cultura de Paul, además, sería la primera vez que la pequeña Valentina iría, pues aunque había nacido en México todavía no conocía la tierra de su padre. El negocio que Paul y Karol compartían profesionalmente había rendido sus primeros frutos y ambos ya habían acordado que a la primera oportunidad se darían unas vacaciones a Colombia, de hecho ya habían hablado sobre los lugares que visitarían una vez que pusieran pie en el país. Así que en una semana deberían tener todo listo para viajar: Hacer las reservaciones de avión, comprar uno que otro souvenir, empacar las maletas y comprar los presentes para la familia. Como es bien sabido, en la antesala de un viaje como en otras situaciones siempre surgen prioridades a tener en cuenta y que ocupan casi todo el tiempo de los viajeros y en ellos no era la excepción. Todos estaban felices, no veían la hora de que se llegara el día y poder compartir la agradable experiencia que les depararían las casi tres semanas en tierras lejanas en donde -sin lugar a dudas- la pasarían de maravilla.
El día antes del viaje decidieron desplazarse a la ciudad para comprar algunas prendas que les serviría para reforzar el guardarropa que llevarían esta ves y de paso darse unos pequeños gustos; a la ciudad fueron además, los padres y el hermano de Karol que también estaban emocionados y nerviosos por el que sería el primer viaje de la "niña" sin ellos, en la única compañía de su esposo e hija. Esa tarde visitaron algunos almacenes de ropa, tenis, adornos, accesorios de belleza y obviamente un buen restaurante para comer y celebrar de paso el triunfo que la pareja estaba viviendo por aquellos días. 
Ya eran casi las cuatro de la tarde y no era suficiente para la pareja lo que habían comprado sino que pasaban de tienda en tienda buscando infinidad de estilos, colores y precios. Todos estaban cansados y exhaustos de tanto caminar y de resistir el calor que ese día azotó a la ciudad; la tienda en donde estaban era muy grande y prestigiosa y contaba con un gran catalogo de servicios que lo hacían lugar adecuado y concurrido para todo aquel comprador amante de la buena calidad, la pareja corría y los padres de Karol detrás de ellos, miraban aquí, miraban allá, se probaban prendas y modelaban entre sí, Valentina no decía nada y tan solo se limitaba a observar a los "adultos". En el primer descuido no percibieron la ausencia de la pequeña quien desapareció sin dejar rastro en cuestión de segundos y tan pronto notaron ya no estaba se acabó aquella magia con la que habían salido desde temprano en la mañana; los cinco corrían en todas las direcciones buscando a la niña entre los anaqueles y largas filas de ropa, ella simplemente no estaba y mediante los segundos iban pasando la desesperación se apoderó de todos quienes ya pensaban lo peor. Todas las personas dentro del almacén buscaban a Valentina pero nadie la hallaba, sus padres gritaban su nombre como locos y todas las personas allí adentro miraban a la pareja y algunos de ellos se sumaron en su búsqueda, pero no estaba por ningún lado; no podía ir muy lejos por sí sola pues aún no cumplía sus tres años así que, si había desaparecido la explicación era que alguien se la había llevado aprovechando la oportunidad. Los vigilantes, las trabajadoras y unas señoras se ubicaron en las salidas que tenía la tienda para impedir que la nena saliera o la sacaran. Paul y Karol estaban completamente pálidos y no entendían aún la magnitud de su descuido y rogaban a Dios de ver nuevamente a su pequeña.
Una voz dentro del vestier de mujeres alerta a los padres de que hay una niña con las características de Valentina subida en la banca como si jugara a las escondidas, inmediatamente Karol entra y efectivamente era la nena quien se asusta al ver a su madre desesperada, todos lloraron al momento de verla y a pesar de  que solo fueron unos pocos minutos los que ella estuvo desaparecida parecieron eternos, suficientes para que la pareja supiera cuáles eran realmente sus prioridades...

-Nadie me hacía caso- dijo Valentina un rato después y de regreso a casa...

Después de aquella experiencia Valentina empezó a ser el centro de todo. 

Hector Ruiz-Ospina
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sábado, 22 de febrero de 2014

BUSCANDO A ANGELA PARTE IV

BUSCANDO A ANGELA
Parte IV



...Aún temblando de miedo y presintiendo lo peor Angela se mantiene arrinconada, el hombre da dos pasos hacia ella -levántate y vístete, en pocos minutos saldremos de aquí- luego voltea y abandona el cuarto. El cuerpo del atacante continuaba inerte en el suelo, no paraba de sangrar tiñendo todo a su alrededor y Angela apresuradamente pone sus ropas sin mirarlo, aún lloraba pero deseaba salir de allí lo más pronto posible.
-¿A dónde me van a llevar?- preguntó Angela apenas el hombre ingresó a la habitación pero no obtuvo respuesta y él tomándola por el brazo la condujo hasta la salida, pero antes de abrir la puerta sacó de su cintura un arma en caso de que alguien se interpusiera en su camino.
Los planes con los que Angela había sido raptada estaban tomando un giro inesperado y es que inicialmente ella sería llevada a San Juan del sur en donde permanecería mientras se confirmaba su traslado a Chacalapa, posteriormente abordaría una avioneta particular para ser llevada fuera del país hacia la Isla de San Andrés en territorio colombiano, para luego ser conducida a Cartagéna de Indias, en dónde se reuniría con otro grupo de mujeres secuestradas de diferentes partes y que compartían peculiaridades como ella para luego ser embarcadas hacia Europa, allí serían distribuidas a diferentes lugares con diferentes fines. En este negocio había gente muy importante involucrada y que manejaba una red internacional de tráfico de personas que abarcaba desde los círculos políticos hasta empresarios poderosos, los cuales suplían las necesidades de cierta clase de la sociedad deseosa de aberraciones y en donde Angela jugaba un papel importante, pues el hecho de que sus ojos fueran de diferente color la cotizaban como un "producto" exótico por el que se obtendrían grandes beneficios. El hombre que fue asesinado esa madrugada era el enlace con las personas de Chacalapa y al éste no comunicarse con su grupo sospecharían que algo andaba mal es por eso que Angela y su captor debían huir de allí lo más pronto posible sin ser vistos para que cuando se supiera sobre el asesinato ellos ya estuvieran lejos de aquel lugar.
- Claro "chusco" allá te veo tan pronto llegue- dijo el raptor a alguien con quien hablaba por su celular. Desesperado y sudoroso regresa al cuarto para tomar las llaves del carro del hombre muerto y saliendo apurado sube a Angela en el asiento del copiloto no sin antes advertirle que no intentara algo estúpido, -no abras la boca o te meto un tiro en la cabeza-. Angela accedió y permaneció sentada sin hacer mucho movimiento mientras el hombre conducía por una carretera destapada perdiéndose en medio de la oscuridad; ya para la mañana ambos habían recorrido una extensa zona que los separaba del lugar del que huyeron y muchísimo más de donde deberían estar esperándolos para ese entonces.
La carretera conducía hacia una zona conocida como "Escalante" y era allí donde se quedarían mientras todo se calmaba y el secuestrador planeaba su siguiente paso; la cabaña de uno de sus amigos le serviría de resguardo hasta que contactara a otras personas que le serían útiles para abandonar Nicaragua sin levantar sospechas. Angela dormitaba y enfrente de ellos se encontraba un retén del Ejercito de Nicaragua, el hombre no esperaba encontrarse con esto y su corazón empieza a latir con fuerza, no hay opción de regresar, pues sería visto en el acto y detenido sin preguntas, solo le quedaba seguir adelante mientras -lentamente- metía su revolver debajo de su asiento. Angela despierta asustada, -no te muevas, no digas nada, no hagas que nos maten- le dijo el hombre agarrándola del brazo. -Tu eres muda, no hables, yo hablaré-. El hombre al acercarse a los militares redujo la velocidad y dos de los uniformados se pararon a ambos lados del carro mirando a través de los vidrios y otro más se acerca al conductor.
-¿Todo bien?, ¿hacia dónde se dirigen?...

Hector Ruiz-Ospina
Derechos Reservados.

jueves, 20 de febrero de 2014

¿TE ENCONTRARÉ BAJO LA LLUVIA?

¿TE ENCONTRARÉ BAJO LA LLUVIA?






...Recuerdo que era miércoles, tal vez las dos de la madrugada, quizá un poco más tarde, no recuerdo exactamente. Estuve desde temprano en el bar de la calle Hudson y no se cuantas copas de ginebra había tomado, la lluvia no daba tregua, parecía desaparecer en la espesa niebla londinense y no me importó caminar desde allí hasta mi departamento, de todos modos nada más podría salir mal aquel día pues había terminado mi relación de algunos años con mi chica por circunstancias mutuas y también estaba a punto de perder mi empleo por causa de mis errores constantes, solo faltaba que me cayera un rayo en medio de la tempestad y tal vez hubiera sido la solución a mi patética vida. Las calles estaban completamente solas y tan solo se escuchaban los ladridos de algunos perros del vecindario cuando me sentían cerca; yo estaba totalmente mojado y no sentía frío, a una cuadra de distancia dibujándose entre la capa de humo una mujer, se aproximaba hacia mi, lo supe por su atuendo y porque llevaba un ancho sombrero y unos tacones, no me explicaba lo que una mujer estaba haciendo a esa hora en la calle y menos caminando sola, ya a pocos metros de mi, levantó su cabeza y pude ver sus ojos, me regalo una tenue sonrisa y yo en medio de mi jodida borrachera casi caigo al charco de agua, intenté hablar pero la lengua no respondió. La mujer se detuvo y miró a ambos lados de la calle como buscando algún lugar, efectivamente a esa hora no había nada abierto y cómo pude le pregunté si buscaba algún lugar para pasar la noche no lo encontraría pero podría ser mi huésped mientras amanecía, ella me daba la espalda y volteo hacia mí pero no me habló, movió su cabeza aceptando mi ofrecimiento. Aún sonreía y por primera vez clavó su mirada en mi, sentí como sus intensos ojos me levantaban casi del piso y mágicamente escuche un leve susurro en mi cabeza, le ofrecí mi mano y ella accedió dando unos cuantos pasos para luego dirigirnos a mi departamento sin responder a nada de lo que yo le preguntaba, tan solo me miraba y con sus ojos miraba cada uno de mis gestos.
La llevé hasta la sala y encendí la chimenea mientras yo pasaba al cuarto contiguo para secar mi cuerpo y cambiarme la ropa, ella extrañamente estaba seca y desde mi habitación pude ver como caía su larga cabellera rubia después de quitarse su sombrero, estuvo de pie recorriendo el pequeño espacio a lo largo de la sala y deslizando sus manos en el sofá; posteriormente desabrochó su gabardina deslizándose al suelo, ella llevaba un vestido negro de piel casi brillante pegado a su cuerpo dejando en evidencia aquella silueta que centelleaba en medio de la penumbra y las llamas de los troncos ardiendo. Yo me senté en el sillón y la invité a tomarse una copa de vino tinto, ella la tomó en sus manos y bebió un poco mientras me miraba fijamente penetrando en mi con tanta fuerza que me daba la impresión de ser absorbido por su presencia; sin darme cuenta ella se acerca a mi y sus dulces labios besan los míos, inmediatamente caí desvanecido en el sofá mientras ella tomaba mi cabeza en sus manos sin dejar de besarme, se sentó sobre mí y empezó a desabotonar mi camisa, mi respiración se aceleró y cada toque de sus manos en mi cuerpo producían intensas vibraciones que me llevaban a lo más sublime de ese momento, yo acariciaba su piel mientras la desnudaba percibiendo una suavidad tibia y rara que me atrapaba sin piedad, sus muslos apretaban mi cintura y juntos danzábamos casi en el aire, en medio de una sinfonía de ángeles sin fin. Mis manos rodeaban su espalda mientras cada centímetro de ella me reclamaba, levantaba su cara al cielo y sus inacabables labios rojos se entre abrían para luego morderse entre sí; sus uñas se fundían en mi pecho como si este fuera oleo y juntos seguimos siendo dueños de aquella noche la cual era testigo de aquel maravilloso encuentro y llevando al silencio todo lo que fue.
Aún no amanecía y desperté alterado en mi cama, la buscaba por todos lados pero ella ya no estaba, no supe a que hora me quedé dormido y corrí hasta la sala pero todo lucía normal, como si nada hubiera pasado, no había ninguna prueba de aquella realidad, todo lo vivido a su lado se esfumó en ese instante, la noche me la había traído y me la había arrebatado al alba sin darme la oportunidad de sentirla una vez más. Han pasado 5 años desde aquella noche y aún la sigo buscando en las noches de lluvia pero jamas la he vuelto a ver. Extrañamente encuentro su perfume en mi almohada después de la media noche y desde aquel entonces...

Hector Ruiz-Ospina
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martes, 18 de febrero de 2014

El extraño mundo de Johnny Bananas parte I

EL EXTRAÑO MUNDO DE JOHNNY BANANAS 
Parte I






Como era de costumbre, Johnny salía de su departamento temprano en la mañana hacia su oficina en "Toy corp." una filial de la firma "Thompson" y que se encarga de la creación y distribución de todo tipo de juguetes orientados a diferentes edades, él formaba parte directa de todas las ideas encaminadas al mejoramiento y ejecución de los nuevos proyectos que mantenían a la compañía liderando la marca en el mercado internacional; este trabajo absorbía gran parte de su tiempo ya que pasaba largas horas en teoría planeando cada paso para luego maquetar y presentar el proyecto en el departamento de "organización y métodos" para luego ser aprobado y llevado a cabo.
Ya pasaban de las 8 de la mañana pero Johnny aún no entendía lo que estaba pasando y cómo pudo haber sucedido en un lapso tan corto de tiempo, irremediablemente su cuerpo había sido sometido a un cambio brutal de naturaleza genética sin darse cuenta, es más, sin siquiera tener alguna señal de cirugía o amputación, la situación sobrepasaba los límites de la razón y el salir a la calle en estas condiciones le aterraba. En su casa todo parecía estar en su lugar a diferencia del la luminosidad que ingresaba a su cuarto y que transmitía una especie de aroma agradable pero extraño, los ruidos habituales que producía la gente afuera sumado al tráfico vehícular y otras tantas circunstancias familiares para él no parecían ser las mismas esa mañana. Johnny decide asomarse al espejo una vez más y examinar su nuevo pero extraño cuerpo, sus senos lucían como los de una adolescente en sus 19 o tal vez 20 años de edad, suaves, cálidos y firmes y al tocarlos siente como el pezón responde al estimulo haciéndolo retroceder asustado, pasaron unos segundos de introspección para dibujarse una mueca de sonrisa en su rostro y decide continuar su excursión, se acerca al espejo y parándose de perfil nota una pequeña disminución en su cintura y una notoria elevación de sus nalgas, sus ojos desorbitados le impiden digerir todo de momento y cuando decide incursionar en su vagina, un suspiro mudo le hace morder sus labios ante tal excitación, esta vez el temor es mayor y corre hasta su cama para dejarse caer de golpe y llevar sus manos a su cabeza; preocupado toca su pelo y su escasa barba pero todo parece igual, mira sus manos y no han cambiado. Por un momento regresa a él la realidad para darse cuenta que ya es tarde y debería estar en su oficina, toma su celular para llamar pero algo ha sucedido con su teléfono, la pantalla de bienvenida no responde y ni siquiera puede acceder a las llamadas de emergencia, solo una pequeña luz azul intermitente se puede ver pero no responde a los comandos ni al teclado, Johnny se apresura y se viste nuevamente para salir a su trabajo pensando que tal vez su jefe ha de estar furioso por no haberse presentado a trabajar puntual en medio de tan importante proyecto y que pondría a la compañía en desventaja con la competencia, pues ya se aproximaba la época de diciembre teniendo que entregar todo el paquete para empezar con la producción de lo que saldría al mercado para esas fechas. Sin más por razonar johnny decide dejar para después todo lo concerniente a su nueva condición preparándose ya para la explicación que daría en la oficina y que tendría que ser lo suficientemente convincente para no tener problemas y que la empresa tuviera a tiempo lo necesario para continuar con lo acordado. Pone unas cuantas vendas en su pecho para disimular sus senos, el pantalón no le cierra igual pero puede acomodarlo y anuda su corbata mientras abre la puerta del departamento para salir a la calle; en su boca lleva un croissant a medio morder y tan pronto como cierra este cae al suelo, su impresión al ver lo que hay frente a él es cegadora, su boca pareciera desencajarse de su mandíbula y sus ojos no dan crédito a lo que ve, mira de a lado a lado y no entiende nada, el oxigeno se le escapa y la taquicardia lo invade. Abre de golpe la puerta de su departamento y la cierra desde adentro recostándose en ella, está pálido y agitado, algo terriblemente ha pasado que deja a Johnny al borde de la locura...

Toc, toc...alguien llama a la puerta...

Hector Ruiz-Ospina
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sábado, 15 de febrero de 2014

BUSCANDO A ANGELA PARTE III

BUSCANDO A ANGELA
Parte III




...Las palomitas de maíz eran pisoteadas por todas las personas que se apresuraban a ganar un lugar frente a la tarima del circo y que auguraban el terrible episodio en el cual la familia perdía a uno de sus miembros. Los padres de Angela en medio de la excitación del momento sabían o presentían que algo no andaba bien, pero era tanta la algarabía y el transitar de la gente que ni siquiera se dieron cuenta del momento en que la niña era sacada del lugar y solo fue hasta después de que la función empezó cuando la preocupación los invadió. Buscaron en todos los rincones, le preguntaban a propios y extraños, corrían desesperados gritando su nombre, hicieron de todo pero al final Angela no aparecía por ningún lado, era evidente que la niña había desaparecido.

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros de distancia...  

Las primeras horas previas al rapto fueron tensan para los 3 hombres que custodiaban a la niña mientras conducían en la carretera a la que ingresaron luego de alejarse del pueblo, no podían levantar sospechas y aprovecharon para suministrarle una dosis más de calmantes una vez dentro del vehículo y así mantener a Angela dormida mientras se alejaban de la ciudad con rumbo desconocido; aquellos tres hombres eran jóvenes, tal vez entre los 25 y 30 años, no eran vecinos de la localidad pues sus rostros y vestimentas denotaban una gran diferencia de estilo que los hacía únicos en el entorno, no hablaban entre ellos y tan solo el hombre junto a la ventana se comunicaba por su teléfono con alguien en el exterior el cual le daba información sobre los pasos a seguir y el lugar a donde Angela debía ser conducida. No pararon en ningún lugar y mantuvieron cautelosos ante cada movimiento que sospecharan y los pudiera poner en evidencia, dos de los tres hombres cambiaron la posición al volante en una ocasión y así pudieron seguir la ruta en avance mientras uno descansaba y el otro en todo momento mantenía a la expectativa de la niña. El día inició con los primeros rayos del sol que rápidamente iluminó todo el alrededor y poco antes del medio día ya estaban llegando al primer destino: Playa Copal. Este lugar está justo en la Bahía de Salinas, zona limítrofe con Nicaragua y desde donde, por medio de unos contactos, la niña sería ingresada a aquel país; todo hasta ese momento transcurría sin contratiempo alguno y minutos seguidos, Angela --quien ya empezaba a despertar-- se mostraba aún aturdida por los calmantes y la primera dosis de fármaco que le suministraron al momento de ser secuestrada, inmediatamente uno de los hombres le hizo un breve recuento de o que había sucedido y la amenazó con asesinar a su familia si ella no cooperaba, trató también de brindarle confianza manifestandole que no era su intención ni la de los demás hombres causarle daño alguno y que por el contrario sería tratada respetuosamente. 
Después de subir a la lancha, uno de ellos se queda en tierra y les proporciona a sus compañeros unas cuantas mochilas con algo de comida, ropa y armas cortas, además les entrega unos documentos que los acreditaba como pertenecientes a la marina nicaragüense en caso de ser interceptados en su recorrido hacia la Bahía de San Juan del sur en donde debían pasar la siguiente noche. Todo estaba saliendo tal y como los hombres lo habían previsto y ya con el inclemente sol golpeando de frente y pasando el medio día, el hombre que conducía la lancha recibe un mensaje informándole que el muelle está despejado y las personas encargadas de recibirlos, listas para prestarles ayuda y conducirlos al lugar donde pasarían la noche. Angela pidió un poco de agua y preguntó hacia dónde era llevada sin obtener una respuesta concreta, sus captores estaban más preocupados por el momento de desembarcar y que no fueran descubiertos por las autoridades que en ella, la niña ahora estaba más lúcida y empezaba a sentir miedo, esto la mantenía acurrucada en la embarcación y por primera vez lloraba por la ausencia de su familia.
Esa noche mientras todos dormían solo se podían escuchar los sollozos de Angela quien ya para ese momento estaba completamente consciente y temía por su vida en todo momento, estaba en una habitación vieja, hacía mucho calor y humedad además de los mosquitos que atacaban sin piedad; la puerta estaba cerrada con llave y ella al percatarse de la presencia de alguien finge estar dormida, la cerradura se mueve y el hombre que conducía la lancha ingresa al cuarto sin hacer ruido, se acerca a la niña y desabrocha su pantalón, cuando Angela se voltea y abre sus ojos, aquel hombre la toma del cuello y con una mano tapa su boca mientras intenta desnudarla , ella quiere gritar pero no puede y trata de levantarse sin lograrlo, el hombre busca a toda costa de penetrarla pero el intento se ve frustrado cuando el brillo de un puñal atraviesa su pecho y un brazo lo agarra del cuello mientras la navaja es ingresada una y otra vez sobre aquel desdichado, él cae de golpe al suelo en su propio charco de sangre mientras Angela aterrada acomoda sus ropas y se esconde en el rincón del cuarto, detrás de un viejo sofá, el asesino la mira y guarda su arma, pero esa noche los planes tuvieron que cambiar...

martes, 11 de febrero de 2014

EL EXTRAÑO MUNDO DE "JOHNNY BANANAS" (introducción)

EL EXTRAÑO MUNDO DE
 "JOHNNY BANANAS"
(Introducción)





De niño, johnny acostumbraba a identificar a sus amigos, maestros, padres o incluso a todas las personas de su alrededor con personajes ficticios que había visto en la televisión, o en las tiras cómicas, pasando por afiches, propagandas y hasta libros escolares. Todos (sin excepción) le recordaban al héroe o anti héroe del momento, su fantasía era tal que hasta en ocasiones sus amigos disfrutaban al verlo y participaban activamente en cuanta idea se le ocurriera, llegando incluso a ser reconocido en su vecindario y con la complicidad de la gente era llamado de acuerdo al personaje que vestía. 
  Johnny pasó por la secundaría sin mayores contratiempos por su conducta "fanática" y muy opuesto a su fantasía , mostraba interés en las clases y se destacaba por ser un alumno responsable e intelectualmente adelantado en comparación a sus demás compañeros. Ya para sus 17 años tuvo la oportunidad de ser independiente y optó por establecerse cerca a la casa de sus padres despertando en él su gran cualidad en dimensiones mayores pero esto le impedían formalizar una relación con alguna chica; pues cada que lo intentaba ellas salían corriendo al ver el interior de su departamento. Todas las paredes estaban llenas de afiches (posters), infinidad de juguetes de diferentes colores y tamaños llegando incluso a diseñar hasta los vasos y los platos en los que comía. Johnny se negaba a dejar su mundo por vivir uno en el que todo fuera "normal" ya que el estilo de vida que llevaba lo mantenía alejado de la cruda realidad que en ocasiones le resultaba vacía y falto de moral, es así que continúa su vida sin importarle a quien le gustaba o no su manera de vivir y centrándose en todo momento en todo aquello que le satisfacía y que siempre se tornaba inefable.
  Pasaron los años y ya cerca de cumplir sus 25 maduraba en él una extraña y profunda conexión con las mujeres que sistemáticamente se incrementaba con el paso del tiempo y que -aunque- no pervertía su naturaleza si era obsesiva, hasta el punto de llevarlo a largas jornadas de tiempo divagando en ideas de las distintas faenas femeninas que lo sumían y lo convertían en un ser con episodios delirantes. El día 13 de septiembre de ese año Johnny se alistaba para dormir, todo parecía estar bien excepto que esa noche él había experimentado sensaciones muy extrañas en su cuerpo y que le producían un dolor intenso sin una causa aparente, después de unos analgésicos y una pastilla para dormir intenta relajarse desvaneciéndose lentamente y dándole paso a sus sueños...
  Esa mañana en que Johnny despertó, mucho de lo que conocía había cambiado súbitamente y sin una explicación, al momento de entrar al baño para ducharse siente como su cuerpo ya no era el mismo, en su pecho habían salido unos senos que le producían un cambio en el peso de su tórax y su pene había sido cambiado por una vagina, él se asustó mucho y pensó que esto era parte del sueño pero a medida que  se inspeccionaba notó que ni su cara ni su escasa barba habían desaparecido, sus manos, pies, incluso las cicatrices estaban en su lugar, no tenía sentimientos diferentes a los que tuvo siempre y sin cuestionar lo que estaba pasando decidió experimentar aquel mágico momento...

Bienvenidos al extraño mundo de Johnny Bananas...

Continuará

Hector Ruiz-Ospina
Derechos Reservados

domingo, 9 de febrero de 2014

BUSCANDO A ANGELA Parte II

BUSCANDO A ANGELA
Parte II





En algún lugar de México, tres años después...

Lagrimas y sollozos casi mudos se podían escuchar al otro lado de la raída pared, el pasillo estaba oscuro y habían puertas a lo largo del lugar, la luz era deficiente y se notaba un alto grado de descuido y falta de aseo; bajo las habitaciones estaba una amplia sala desde donde se podía escuchar música baja y unos cuantos murmullos, el humo del cigarrillo y otras sustancias generaban una densa capa de niebla que se mezclaba con los pocos haces de luz que se filtraban a través de las tablas clavadas en las ventanas. Unos cuantos hombres vestidos de militar y otros con finas ropas hablaban con el encargado de la casa y éste - a su vez- les mostraba un catálogo con imágenes despertando el interés de todos, posterior mente y luego de haber pagado un importe, los hombres eran conducidos por el ayudante al segundo piso en donde ingresarían a alguna de las habitaciones dependiendo del costo y perversión al que tenían derecho. El ayudante era joven y siempre cargaba consigo un cinturón lleno de llaves las cuales sonaban cada que daba un paso y al subir las escaleras, el muchacho era sordo mudo y tan solo se limitaba a cumplir con lo que se le pedía llevando a los clientes a su destino sin permitir que las mujeres salieran de la habitación.
En ocasiones se escuchaban gritos desde el pasillo, golpes e insultos que terminaban opacandose lentamente con el correr de los minutos sin causar el más mínimo atisbo de preocupación, sino que más bien producía la satisfacción de aquellas mentes enfermas que formaban parte de aquel macabro lugar. Diariamente la casa era procurada desde poco antes del medio día y hasta más allá de la media noche, gente de toda clase que de alguna manera conocía el lugar y que compartía en su totalidad la forma como era manejado; hombres y mujeres de diferentes edades se reunían para satisfacer sus demonios al costo que fuera sin el menor sentimiento de culpa, todos eran cómplices pero no les importaba. Temprano en la mañana el sordomudo visitaba cada una de las habitaciones llevando con sigo una bandeja llena de diferentes pastillas y un galón de agua mezclado con cerveza, cuarto por cuarto entraba y obligaba a las mujeres a tomar la pastilla con un sorbo de la bebida que las tendría somnolientas y poco agresivas, listas para la visita de quien las quisiese o de quien pagara su precio. Algunas de ellas estaban amarradas de sus manos a sus catres con muestras de violencia o ceñidas en sus muñecas, otras tantas presentaban moretones en sus rostros con hematomas a punto de reventar, casi todas compartían el llanto y la repulsión total a lo que estaban siendo sometidas. Casi a ninguna se le permitía salir de su habitación y estaba totalmente prohibido hablar con los clientes amenazadas con la muerte ya que si lo hacían podrían crear algún tipo de vínculo con ellos que les podría ocasionar problemas, tomando también como medida que solo se les permitiera bañarse una vez por semana y estaba totalmente prohibido el uso de maquillaje o ropa teniéndolas solo con ropa interior en todo momento, comían solo una vez por día y estaba prohibido recibir dinero o alimentos de los visitantes. Era normal que algunas de ellas murieran en el lapso de tiempo que mantenían recluidas en el lugar, unas por enfermedades, otras más por maltrato, por intentos fallidos de escape o simplemente porque no encontraban otra salida a su tortuoso destino. Al final del pasillo se encontraban las jóvenes "nuevas" y que por lo tanto su valor era más elevado y no se les permitía a los clientes el castigo u otro tipo de aberración con ellas a no ser de que el pago fuera de gran dimensión al cual solo podría acceder gente poderosa y con mucho dinero en este caso los extranjeros.
Angela se encontraba en la última habitación y hacía poco que había llegado, pasó algún tiempo desde que fuera raptada en su natal Costa Rica recorriendo parte de Centro américa y cambiando de captores en distintos lugares manteniéndose viva hasta ese momento, pero con un sufrimiento a cuestas que la mantenía el borde del suicidio...

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados 


jueves, 6 de febrero de 2014

ATRAPADA


ATRAPADA



...Era casi ya una semana en la que Roxanne no iba a la oficina, ni una llamada, ni un mensaje; nadie la había visto siquiera salir de su casa y tan solo una de sus compañeras habló sobre una charla que sostuvo con ella poco antes de ausentarse, según su amiga, Roxanne estaba entusiasmada con un libro que había adquirido en un anticuario cerca a Odesa, el lugar donde reside y en los últimos días previos a su desaparición se le veía diferente, como si no fuera ella misma, algo estaba transformando su apariencia y manejando su voluntad, solía ser una chica un poco tímida y conservadora proveniente de una familia Ucraniana acomodada... 

La noche anterior...

El viento frío se filtraba por la ventana ondulando la tela de las cortinas en un baile sin fin. Afuera, los relámpagos iluminaban los alrededores de la casa y estos se entre mezclaban con el ruido ensordecedor de los truenos; la lluvia arreciaba con el pasar de los minutos y era imposible que alguien pudiera recorrer esa ruta tan apartada del pueblo. En la cama está Roxanne, indiferente ante todo su entorno, sumida en aquel libro de tapa roja que la tenía "atrapada", semi desnuda y ajena a la realidad, lo que aquel misterioso libro guardaba era tan poderoso que pareciera que su alma hubiera sido succionada por el, no parpadeaba y pareciera no respirar, junto a la cama hay algunas copas, ropa y otros objetos desordenados; unas hojas de papel se elevaban con el aire y volaban por toda la habitación mientras afuera se escucha el crujir de algunas ramas partiéndose ante la inclemente tempestad.
Un extraño susurro sale de aquellas páginas articulando alguna frase poco perceptible, inmediatamente Roxanne acomoda el libro abierto en la cabecera de la cama y recobra vida, su espina dorsal se arquea y sus manos se entrelazan en el aire como si alguien más estuviera con ella, segundos después pareciera que su cuerpo flotara, su cabeza se inclinaba hacia atrás como si alguien la besara en su cuello, la excitación la hizo respirar aceleradamente, su blusa era desabotonada al parecer por el aire cayendo sobre la cama resbalando por su piel. Esta especie de "incubo" era su amante perfecto o la sugestión de la que era presa le estaba provocando una experiencia única en su vida. Ella se entregaba a la noche y a aquel ser que la llenaba por completo, su piel se erizaba a cada instante y sus músculos danzaban en una sinfonía sin fin; la noche era la única testigo de aquella entrega y de como Roxanne encontraba en esto lo más sublime de toda su existencia, ya llevaba varios días desde que empezó todo esto y que a medida que pasaban iban en aumento, se había convertido en algo necesario para ella y ya no le importaba seguir viviendo ante la posible ausencia de su fiel amante. Después de un lapso de tiempo su cuerpo se posa nuevamente sobre la cama y Roxanne parece caer en un sueño profundo, una sonrisa se dibuja en sus labios y una extraña paz parece inundar su rostro...la última hoja del libro se levanta por si sola y antes de juntarse con las demás un apagón precede a un gran relámpago dejando la habitación en oscuras, el flash continuo de otros destellos muestran como Roxanne es elevada nuevamente por el aire y en un instante desaparece.
La mañana se aproxima y el libro que yace sobre la cama esta cerrado, ella no se ve por ningún lado y no hay rastros de su paradero, una extraña fuerza hace que el libro caiga al suelo dejando visible la última hoja del libro y en ella...la imagen de Roxanne queriendo salir de allí.

Hector Ruiz-Ospina
Derechos Reservados

martes, 4 de febrero de 2014

CARTAS OLVIDADAS

CARTAS OLVIDADAS



Mi nombre es Andrea y hoy quiero hablarles sobre mi madre...
Ella es una mujer muy importante en mi vida, de niña era muy alegre y jugaba con sus amigas, visitaba constantemente a sus familiares y allí pasaba momentos inolvidables, en ocasiones estaba triste porque no entendía el comportamiento de los adultos. No era muy buena en sus estudios y solían regañarle por muchos motivos, aún así es mi madre y yo la amo...

En su época de secundaria había cambiado sus muñecas por otro tipo de entretenimientos y sus amigas, algunas continuaban y otras ya no, empezaba a mirarse más al espejo y en su cuerpo se empezaban a manifestar cambios que, al inicio fueron incómodos pero que con el paso de los días se hicieron menos notorios; los chicos del vecindario la trataban bien y uno que otro hizo su primera practica de "don Juan" sin obtener frutos, en cambio ella soñaba con un príncipe azul. Rompió muchos corazones pero aún así yo la amo...

Mi mamá creció un poco más y ya contaba con 19 años, mi abuelo había muerto un día de domingo y eso le dolió mucho, él fue alguien vital en su desarrollo y quien por toda su vida se interesó y preocupó por el bienestar de ella y el de toda su familia. Ya se aproximaba el momento de ingresar a la universidad donde estudiaría una carrera acorde a sus preferencias y esta sería la profesión que le daría la tranquilidad para su futuro y el inicio de su vida como profesional; el promedio no le ayudaba mucho y tuvo que esperar por un nuevo cupo en el ciclo siguiente, aún así yo la amo...

Empezó a trabajar unas cuantas horas al día y logro independizarse, acudía a fiestas sociales y en ocasiones con sus amigos visitaban algunos bares en donde departían y bailaban. Conoció a un muchacho que estaba esa noche de sábado sentado en la barra, el es mi padre y al verla quedó flechado, después de mucho pensarlo se decidió a ir hasta el lugar donde ella estaba y con las manos sudorosas y la voz temblorosa la invitó a bailar, ella aceptó y en el transcurso de la mesa a la pista de baile sintió la misma fuerza y encanto por él, esa noche no pararon de bailar. 

Unas semanas pasaron y mi madre se enteró de que estaba embarazada de mi y solo hasta unos días después mi padre se enteró, ambos se preocuparon al hablar sobre el tema pues el nuevo integrante llegaría sin avisar. Además, para ese momento mi madre recibía una beca para irse a estudiar a Europa y la situación no le resultaba favorable. 

La desesperación se apoderaba de ella y yo intentaba animarla pero ella no me escuchaba, pasaron muchas cosas por su cabeza y llegó el momento de tomar una decisión...han pasado siete años desde esos días y he estado buscándola para preguntarle ¿porqué no me dejó nacer para decirle cuanto la amo?...

Hector Ruiz-Ospina
Autor

lunes, 3 de febrero de 2014

Travesía en el Tapón del Darién


Travesía en el Tapón del Darién
(Novela autobiográfica)
Autor: Hector Ruiz-Ospina
Editorial Amarante

Frases del libro
1- Pensaba en lo que me estaba motivando a aventurarme a recorrer cada uno de mis pasos con firmeza y es precisamente en ese momento cuando percibí, por el extremo izquierdo de mi ubicación, una serie de siluetas desdibujadas a algo más de veinte metros de distancia.
2- Poco después de retomar mi aliento me di cuenta que mi mochila había desparecido y con ella todo lo que, a bien sabido, me serviría tanto para sobrevivir como para determinar mi ubicación.
3- Creo que ya era la madrugada, casi todos dormían y yo me disponía a hacer lo mismo, Carlos llevaba buen rato dormido y fue al acostarse Rolando cuando este apaga las luces y todo quedó en oscuridad y silencio.
4- Todo el camino lo pasé pensando, estos hombres nunca se dirigieron con nosotros, dialogaban entre ellos pero jamás nos involucraron en sus charlas y eso no me afectaba en lo más mínimo, por el contrario, me permitía cerrar los ojos y soñar, pensar, analizar todo lo que había hasta ese momento.
5-La impaciencia me puso a caminar en todo el cuarto, todavía faltaba más de una hora para que abrieran la puerta y poder salir y el encierro ya me estaba produciendo efectos de claustrofobia y tuve que despertar a Carlos para que me ayudara en gran medida a soportar los minutos que faltaban para salir y gracias a Dios no le molestó el que lo hubiera despertado, inmediatamente se levantó y ansioso igual que yo se alistaba a tener todo listo para darse un buen baño a primera hora en la mañana. Lo mismo que yo hacía diariamente y que ellos lo hacían casi al medio día.
Disponible en E-Book Amazón, Kindle, Apple, Smashwords, Barnes and Noble. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Buscando a Angela

Buscando a Angela 
Parte I




Angela nació un día de invierno a las afueras de Nicoya, un pequeño poblado al noroeste de Costa Rica, en su familia ya habían dos hermanos y ella sería la primera en ser mujer, su llegada a este mundo fue muy anhelada pues era la única pequeña y la última de la familia, la ilusión de su padre era tener una niña, soñaba con la ternura que le despertaría esta nueva integrante de la familia y que cerraría el ciclo de la pareja de esposos para dedicarse de lleno en la crianza y educación de la nueva generación. Su padre se dedicaba al campo en una pequeña propiedad agrícola de la zona y que producía una gran variedad de productos que se comercializaban fácilmente en la comarca en cada temporada de cosecha; vacas, pavos, cerdos y unos cuantos caballos le daban el toque especial al ambiente circundante y en las mañanas el trinar de las aves y el canto de los gallos llamaban al alba mientras el sol empezaba a dar sus primeros haces de luz. 
Sus primeros años de vida transcurrieron en un ambiente familiar y lleno de amor, por alguna razón ella había nacido con algo especial, uno de sus ojos era de color marrón y el otro más claro, un verde profundo y brillante que la hicieron inconfundible y muy notada entre la comunidad, en la escuela le decían innumerables apodos y era casi obligada a asistir en casi todos los eventos públicos y paseos promovidos por la misma institución, su peculiaridad despertaba incluso el interés de médicos, "brujos", visitantes y todo aquel que se cruzara con sus ojos. 
Así pasaron sus años de niñez y ya se aproximaba su cumpleaños número doce, ella estaba muy ansiosa porque precisamente dos días antes llegaría al pueblo un circo muy famoso y que ya había tenido la oportunidad de ver en televisión; su regalo (anhelado) era asistir a dicho espectáculo como presente y se  la pasaba contando los días previos al evento hasta que por fin, la espera rindió frutos y llegó el momento en que la empresa cirquera empezara a montar sus carpas y generara el revuelo en la comunidad sobre la novedad del momento. Utilizaron unos cuantos animales y megáfonos para regar la noticia creando entusiasmo e interés en los pobladores; Angela, por su parte, no veía la hora de que el show empezara para deleitarse con las coreografías de los malabaristas y reír a carcajadas con las ocurrencias de los payasos, muchísimo furor se desprendía del despliegue de publicidad y el ruido de los juegos pirotécnicos que acompañaban la llegada del circo, la primera función estaba programada para ese viernes en el que Angela vería por primera vez una puesta en escena de gran proporción.
Aún no llegaba la luz del día y ya Angela estaba despierta, alistaba una y otra vez aquel vestido nuevo con sus zapatillas negras brillantes las cuales luciría esa noche, su emoción era muy notoria y todos en la casa se despertaron temprano y aprovecharon para felicitarla. El reloj parecía no moverse y su desesperación aumentaba a medida que los minutos pasaban pero cuando ya pasaban de las dos de la tarde ella se pone su vestido y sus zapatos, era tanta su desesperación que sus padres y hermanos optaron por salir rápido y esperar cerca del circo para que ella fuera de las primeras en entrar.
La gente acudía en masa al evento e incluso personas de los pueblos vecinos y extranjeros que habían viajado desde más lejos para presenciar la puesta en escena que traía el circo, era tanta la gente que lo que antes era un lugar espacioso  por el que transitaban las personas del pueblo con total libertad, se había convertido en ese momento en un lugar intransitable y tumultuoso, sus hermanos y sus papás estaban en la fila y eran casi los primeros, ella quería unas palomitas de maíz que vendían cerca y desde donde le llegó el rico aroma, Angela salió de la fila y su papá le dio algo de dinero para que trajera unas cuantas bolsas, la niña se escurrió entre la gente y pudo llegar al lugar donde las vendían y ya de regreso los empujones de la gente hacían que estas brincaran de las bolsas y en medio de la multitud, una mano apretando un pañuelo rodea su cara y sus ojos se cierran...las palomitas ruedan por el suelo, la niña es arrastrada hasta un carro...Angela ha desparecido...

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados 

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