Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

sábado, 15 de febrero de 2014

BUSCANDO A ANGELA PARTE III

BUSCANDO A ANGELA
Parte III




...Las palomitas de maíz eran pisoteadas por todas las personas que se apresuraban a ganar un lugar frente a la tarima del circo y que auguraban el terrible episodio en el cual la familia perdía a uno de sus miembros. Los padres de Angela en medio de la excitación del momento sabían o presentían que algo no andaba bien, pero era tanta la algarabía y el transitar de la gente que ni siquiera se dieron cuenta del momento en que la niña era sacada del lugar y solo fue hasta después de que la función empezó cuando la preocupación los invadió. Buscaron en todos los rincones, le preguntaban a propios y extraños, corrían desesperados gritando su nombre, hicieron de todo pero al final Angela no aparecía por ningún lado, era evidente que la niña había desaparecido.

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros de distancia...  

Las primeras horas previas al rapto fueron tensan para los 3 hombres que custodiaban a la niña mientras conducían en la carretera a la que ingresaron luego de alejarse del pueblo, no podían levantar sospechas y aprovecharon para suministrarle una dosis más de calmantes una vez dentro del vehículo y así mantener a Angela dormida mientras se alejaban de la ciudad con rumbo desconocido; aquellos tres hombres eran jóvenes, tal vez entre los 25 y 30 años, no eran vecinos de la localidad pues sus rostros y vestimentas denotaban una gran diferencia de estilo que los hacía únicos en el entorno, no hablaban entre ellos y tan solo el hombre junto a la ventana se comunicaba por su teléfono con alguien en el exterior el cual le daba información sobre los pasos a seguir y el lugar a donde Angela debía ser conducida. No pararon en ningún lugar y mantuvieron cautelosos ante cada movimiento que sospecharan y los pudiera poner en evidencia, dos de los tres hombres cambiaron la posición al volante en una ocasión y así pudieron seguir la ruta en avance mientras uno descansaba y el otro en todo momento mantenía a la expectativa de la niña. El día inició con los primeros rayos del sol que rápidamente iluminó todo el alrededor y poco antes del medio día ya estaban llegando al primer destino: Playa Copal. Este lugar está justo en la Bahía de Salinas, zona limítrofe con Nicaragua y desde donde, por medio de unos contactos, la niña sería ingresada a aquel país; todo hasta ese momento transcurría sin contratiempo alguno y minutos seguidos, Angela --quien ya empezaba a despertar-- se mostraba aún aturdida por los calmantes y la primera dosis de fármaco que le suministraron al momento de ser secuestrada, inmediatamente uno de los hombres le hizo un breve recuento de o que había sucedido y la amenazó con asesinar a su familia si ella no cooperaba, trató también de brindarle confianza manifestandole que no era su intención ni la de los demás hombres causarle daño alguno y que por el contrario sería tratada respetuosamente. 
Después de subir a la lancha, uno de ellos se queda en tierra y les proporciona a sus compañeros unas cuantas mochilas con algo de comida, ropa y armas cortas, además les entrega unos documentos que los acreditaba como pertenecientes a la marina nicaragüense en caso de ser interceptados en su recorrido hacia la Bahía de San Juan del sur en donde debían pasar la siguiente noche. Todo estaba saliendo tal y como los hombres lo habían previsto y ya con el inclemente sol golpeando de frente y pasando el medio día, el hombre que conducía la lancha recibe un mensaje informándole que el muelle está despejado y las personas encargadas de recibirlos, listas para prestarles ayuda y conducirlos al lugar donde pasarían la noche. Angela pidió un poco de agua y preguntó hacia dónde era llevada sin obtener una respuesta concreta, sus captores estaban más preocupados por el momento de desembarcar y que no fueran descubiertos por las autoridades que en ella, la niña ahora estaba más lúcida y empezaba a sentir miedo, esto la mantenía acurrucada en la embarcación y por primera vez lloraba por la ausencia de su familia.
Esa noche mientras todos dormían solo se podían escuchar los sollozos de Angela quien ya para ese momento estaba completamente consciente y temía por su vida en todo momento, estaba en una habitación vieja, hacía mucho calor y humedad además de los mosquitos que atacaban sin piedad; la puerta estaba cerrada con llave y ella al percatarse de la presencia de alguien finge estar dormida, la cerradura se mueve y el hombre que conducía la lancha ingresa al cuarto sin hacer ruido, se acerca a la niña y desabrocha su pantalón, cuando Angela se voltea y abre sus ojos, aquel hombre la toma del cuello y con una mano tapa su boca mientras intenta desnudarla , ella quiere gritar pero no puede y trata de levantarse sin lograrlo, el hombre busca a toda costa de penetrarla pero el intento se ve frustrado cuando el brillo de un puñal atraviesa su pecho y un brazo lo agarra del cuello mientras la navaja es ingresada una y otra vez sobre aquel desdichado, él cae de golpe al suelo en su propio charco de sangre mientras Angela aterrada acomoda sus ropas y se esconde en el rincón del cuarto, detrás de un viejo sofá, el asesino la mira y guarda su arma, pero esa noche los planes tuvieron que cambiar...

2 comentarios:

  1. Gracias por saludar y por permitirme conocer tu espacio y tus letras.
    Te envío un abrazo desde Uruguay!
    Bella semana.

    PD: si gustas pasar...

    http://sombriabelleza.blogspot.com/

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    Respuestas
    1. Bienvenida, espero compartir muchas más historias, gracias por tu comentario.

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