Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

sábado, 1 de febrero de 2014

Buscando a Angela

Buscando a Angela 
Parte I




Angela nació un día de invierno a las afueras de Nicoya, un pequeño poblado al noroeste de Costa Rica, en su familia ya habían dos hermanos y ella sería la primera en ser mujer, su llegada a este mundo fue muy anhelada pues era la única pequeña y la última de la familia, la ilusión de su padre era tener una niña, soñaba con la ternura que le despertaría esta nueva integrante de la familia y que cerraría el ciclo de la pareja de esposos para dedicarse de lleno en la crianza y educación de la nueva generación. Su padre se dedicaba al campo en una pequeña propiedad agrícola de la zona y que producía una gran variedad de productos que se comercializaban fácilmente en la comarca en cada temporada de cosecha; vacas, pavos, cerdos y unos cuantos caballos le daban el toque especial al ambiente circundante y en las mañanas el trinar de las aves y el canto de los gallos llamaban al alba mientras el sol empezaba a dar sus primeros haces de luz. 
Sus primeros años de vida transcurrieron en un ambiente familiar y lleno de amor, por alguna razón ella había nacido con algo especial, uno de sus ojos era de color marrón y el otro más claro, un verde profundo y brillante que la hicieron inconfundible y muy notada entre la comunidad, en la escuela le decían innumerables apodos y era casi obligada a asistir en casi todos los eventos públicos y paseos promovidos por la misma institución, su peculiaridad despertaba incluso el interés de médicos, "brujos", visitantes y todo aquel que se cruzara con sus ojos. 
Así pasaron sus años de niñez y ya se aproximaba su cumpleaños número doce, ella estaba muy ansiosa porque precisamente dos días antes llegaría al pueblo un circo muy famoso y que ya había tenido la oportunidad de ver en televisión; su regalo (anhelado) era asistir a dicho espectáculo como presente y se  la pasaba contando los días previos al evento hasta que por fin, la espera rindió frutos y llegó el momento en que la empresa cirquera empezara a montar sus carpas y generara el revuelo en la comunidad sobre la novedad del momento. Utilizaron unos cuantos animales y megáfonos para regar la noticia creando entusiasmo e interés en los pobladores; Angela, por su parte, no veía la hora de que el show empezara para deleitarse con las coreografías de los malabaristas y reír a carcajadas con las ocurrencias de los payasos, muchísimo furor se desprendía del despliegue de publicidad y el ruido de los juegos pirotécnicos que acompañaban la llegada del circo, la primera función estaba programada para ese viernes en el que Angela vería por primera vez una puesta en escena de gran proporción.
Aún no llegaba la luz del día y ya Angela estaba despierta, alistaba una y otra vez aquel vestido nuevo con sus zapatillas negras brillantes las cuales luciría esa noche, su emoción era muy notoria y todos en la casa se despertaron temprano y aprovecharon para felicitarla. El reloj parecía no moverse y su desesperación aumentaba a medida que los minutos pasaban pero cuando ya pasaban de las dos de la tarde ella se pone su vestido y sus zapatos, era tanta su desesperación que sus padres y hermanos optaron por salir rápido y esperar cerca del circo para que ella fuera de las primeras en entrar.
La gente acudía en masa al evento e incluso personas de los pueblos vecinos y extranjeros que habían viajado desde más lejos para presenciar la puesta en escena que traía el circo, era tanta la gente que lo que antes era un lugar espacioso  por el que transitaban las personas del pueblo con total libertad, se había convertido en ese momento en un lugar intransitable y tumultuoso, sus hermanos y sus papás estaban en la fila y eran casi los primeros, ella quería unas palomitas de maíz que vendían cerca y desde donde le llegó el rico aroma, Angela salió de la fila y su papá le dio algo de dinero para que trajera unas cuantas bolsas, la niña se escurrió entre la gente y pudo llegar al lugar donde las vendían y ya de regreso los empujones de la gente hacían que estas brincaran de las bolsas y en medio de la multitud, una mano apretando un pañuelo rodea su cara y sus ojos se cierran...las palomitas ruedan por el suelo, la niña es arrastrada hasta un carro...Angela ha desparecido...

Hector Ruiz-Ospina
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