Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

sábado, 8 de marzo de 2014

BUSCANDO A ANGELA Parte VI

BUSCANDO A ANGELA
Parte VI




(Una pequeña niña juega en medio del bosque, se escuchan risas y voces de otros niños pero no se ven, Angela corre y se esconde de árbol en árbol; la bruma no permite ver mucho al rededor y las ramas aún gotean el agua de la lluvia que acababa de pasar...de pronto, unas cuantas siluetas se asoman a lo lejos sin definirse a quien pertenecen mientras una mano sale desde adentro de la tierra y toma un pie de Angela)

Angela despierta desesperada e intenta ponerse de pie, inmediatamente siente un intenso dolor de cabeza que le impide levantarse y vuelve a caer, mira a su alrededor y al fondo logra ver a dos personas hablando entre sí. El lugar parece como una especie de laboratorio improvisado, el piso es de tierra y frente a ella, un viejo escritorio con un botiquín a medio abrir sobre el, a su lado derecho en un buró, unas cuantas gasas ensangrentadas y también una variedad de pastillas. Todo estaba en desorden y los hombres al percatarse de que Angela ya había recuperado el conocimiento deciden acercarse a ella, el hombre viejo le examina sus pupilas y mira su herida en la parte de atrás de su cabeza; segundos después, hace un ademán al otro hombre y éste sale disparado entendiendo el mensaje del "Doctor".
-¿Qué ha pasado muchacha, cómo te llamas?- preguntó el hombre mientras continuaba examinándola.
-Ya me siento mejor señor...- Angela quiso levantarse, -déjeme ir por favor-. El hombre sonríe y le agarra su barbilla -ni siquiera puedes caminar pequeña-, da unos pasos y se voltea hacia ella -estarás unos días más aquí antes de que puedas irte-. Angela siente mucho dolor no solo en su cabeza sino en la mayor parte de su cuerpo, aún está mareada por el medicamento y en ocasiones siente como si la habitación se moviera por sí sola. El Doctor le acerca un vaso con agua y ella lo recibe, lo toma y vuelve su cabeza sobre la almohada, mira el techo por un momento, es como si recordara los últimos acontecimientos y sintiera dolor, sus ojos se enrojecen y las lágrimas brotan, lentamente estos empiezan a cerrarse y antes de darse cuenta, se desvanece.
La cabaña que sirve como consultorio es un lugar cerca al que estuvo Angela los últimos meses y en donde permaneció por lo largo de su estancia al lado de Víctor. La zona es rural y de difícil acceso transitable únicamente por aquellos quienes tienen sus terrenos de cultivo o de animales, por esta razón es casi imposible el transito de turistas o personas que quieran llegar hasta ese lugar y por tal motivo, casi imposible que Angela hubiera podido escapar.
Afuera del cobertizo se escuchan las voces de tres hombres, Angela reconoce a Víctor y como puede se levanta de la camilla, se dirige hacia la ventana que está cerrada sin hacer ruido, en su corto recorrido logra ver a través de una puerta que conduce hacia otro cuarto, dos mujeres acostadas en una cama cada una, ambas están sujetas por medio de esposas y se mantienen inconscientes por medio de alguna especie de suero que cuelga de un escaparate y que les es introducido en sus venas. Angela no entra, solo observa y continua su camino hacia la ventana para darse cuenta de lo que está pasando...
-Es posible que en unos tres o cuatro días más ya esté lista- dice el doctor a Víctor. -perfecto, entonces continuaré con lo planeado- responde Víctor al Doctor y lo toma por el hombro alejándose del otro hombre y acercándose un poco más hacia la casa, justo cerca de la ventana por donde Angela los mira por una pequeña abertura...-y...¿cómo va el otro asunto?- le pregunta mientras caminan, ya para esto Angela puede escucharlos claramente. -No te preocupes, le hemos practicado el legrado y respondió muy bien, afortunadamente el feto no estaba muy grande- el Doctor sonríe y Víctor se muestra complacido con la noticia, -perfecto, entonces todo ya está listo, pronto vendrán por la "perra"...- 
Angela no puede creer lo que acababa de escuchar e inmediatamente agarra su vientre y mete su mano entre sus calzones, ahora puede darse cuenta de lo que le acababan de hacer con ella, su mano sale ensangrentada y en medio de la conmoción la lleva hasta su cara tiñéndola de rojo. -NOOOOO-, el intenso grito puede escucharse casi en todo el bosque, Angela nuevamente cae al suelo, su mirada se nubla...

Hector Ruiz-Ospina
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