Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

sábado, 22 de marzo de 2014

SE ESCAPA MI PIEL

SE ESCAPA MI PIEL







La noche acompaña mis pretensiones y me lleva a ella una vez más. Ni siquiera sé de donde viene; tan solo sé que, se esfuma con la niebla de la mañana. Ella es perfecta ambrosía. Mi cuerpo sucumbe ante su poder, liberando mis limitaciones de mortal; llevándome al lugar en donde habitan las hadas. Vuelve; vuelve una vez más y ayúdame a huir de este mundo en el cual vivo sin ti.
No sé cuántos días he estado varado en este lugar, no recuerdo el tiempo que ha transcurrido; estuve intentando salir pero no pude, todos los lugares que recorrí en esta selva me llevaban siempre al mismo sitio: a ese gran árbol, en medio del bosque, junto a la cascada; entre la bruma y el sonido de las aves. Nunca más he visto el sol pero, tampoco he sentido frío. 
Una noche ella llegó hasta mí; nació de entre las plantas, tal vez fue creada de la fina textura del susurro de los dioses para fundirse con mi alma en el lapso infinito de la eternidad; su cuerpo desnudo se acercó a mí, trayendo consigo el sentido más poderoso que erizo mi piel antes de tocarla; sus labios, mojaron los míos y succionaron todo mi aire entregándome a ella como el día se entrega a la noche. Su lengua, jugaba con la mía y su dulzura, era el néctar que emanaba de su pureza. Nuestros cuerpos se juntaron formando uno solo; mis manos se entrelazaban con las suyas y sentía el palpitar de su corazón dentro del mío. La hierba cálida nos envolvía mientras ella me hacía suyo; nuestros cuerpos danzaban como las olas del mar: indomables, pretenciosas; buscando siempre el destino que fuera pero, que les permitiera solo ser. Mi lengua; recorría su cuerpo delicado y perfecto, mientras sus ojos de fuego penetraban bien adentro de mí, robando mis pensamientos y convirtiéndolos en ella; en aquel momento juntos, nada más. Sus manos, acariciaban mi cuerpo y al cerrar los, ojos era transportado a un mundo donde ella era la esencia de la vida, y cada roce de sus dedos me producían la mejor satisfacción inefable. 
El tiempo se detenía en aquel lugar; nada más que tú y yo existíamos. Tu cuerpo olía a sándalo, abarcando todo el lugar como mágico ritual. Mordías mi cuello sutilmente, mientras yo entraba en ti; poseía tu existencia y tú la mía. Tu respiración penetraba mis oídos y se anidaba en mi cerebro, mientras tus manos alcanzaban mi cintura para hundirme en tu lujuria.
Se escapa mi piel y no deseo detenerla; quiero ser el dueño de tu olor y perderme por completo en tu misticismo. Dame vida después de esta vida y continúa haciéndome sentir mucho más allá de mi mortalidad; arráncame la vida y hazme renacer en tu universo. Ven, ya estoy listo para caminar de tu mano, recorramos juntos el viaje hacia la eternidad...

John ha estado en coma por los últimos dos años. Después del accidente que sufrió escalando la montaña; su familia ha esperado verlo despertar pero, nada ha sucedido y su vida está detenida desde aquel entonces. En ocasiones, pareciera que en su cara se dibuja una sonrisa y hasta se le ha visto una extraña exhalación de aire frío proveniente de su boca. Hoy, ha sido un día especial para todos; por fin, John podrá descansar.

Al final del día una sonrisa, ciertamente, apareció en su rostro; inexplicablemente, un intenso olor a sándalo inundó la habitación del hospital. Su madre lloró de felicidad y John, emprendió su camino.


Hector Ruiz-Ospina
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2 comentarios:

  1. ¡Que elegante manera de describir el momento sublime! Son hojas tus palabras que caen como sombras al vestir los cuerpos que se elevan. Muy sutil tu belleza. Saludos

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  2. Bonito relato, un amor sin barreras, hasta el mas allá siguieron amándose.
    Abrazos:))

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