Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

viernes, 21 de marzo de 2014

VISITANTE (Wa´lel)

VISITANTE
(Wa´lel)




...Llevaba algún tiempo planeando visitar este planeta, el único de este sistema que me llamaba la atención por su aspecto y condición; en mis días de preparación poco antes de mi creación material mantuve un estrecho interés con las múltiples entidades que forman parte de los muchos universos materiales -distantes para algunos, cercanos para otros- y que, a su vez, se co relacionan en otros muchos diferentes aspectos de tipo espiritual. Existen muchos otros habitantes de mi planeta que ya han viajado a la tierra, pero solo aquellos con una maduración espiritual por encima de mi, saben la manera en que las leyes rigen dicho espacio en el universo y cuales son sus limitaciones, además de su inteligencia y evolución espiritual. 
Mi nave tardó unas cuantas pulsaciones electromagnéticas para recorrer el espacio que nos separaba hasta su línea estratosférica y desde allí la misma atracción del planeta me ingresó a su atmósfera sin mayores cambios, a partir de allí empecé a sentir algunos efectos en mi cuerpo: por momentos se tornaba más pesado y sentía presión sobre mi cabeza, la luminosidad del astro incandescente no me permitía ver claramente hasta que adapté mi visión y logré un equilibrio visual que me permitió ver el colorido de aquella inmensa porción de terreno azul que se movía constantemente y que no mostraba señal alguna de los habitantes del planeta, pero minutos después pude observar unas extrañas construcciones que se erigían en terrenos sólidos más allá de la superficie azul. Pude acercarme un poco, pues en mi planeta me dijeron que mi nave no sería perceptible y que podría elegir libremente el lugar en el que comenzaría mi contacto con los habitantes y hasta mi regreso, también sabía que el tiempo y el espacio en este lugar son cíclicos y por ende transcurre más lento que de donde vengo; mi cuerpo sería adaptado al de ellos  mismos permitiéndome interactuar sin ser detectado pero debiendo regresar a la nave cada "softa" (periodos de alrededor 12 horas terrícolas) para liberarme de impurezas y mantener mi condición intacta sin sufrir alteraciones.
Tan pronto como bajé de mi nave y pude dar mis primeros pasos sentí como el aire quemaba mi nariz y empecé a estornudar, el nivel de toxicidad era elevado y tuve que acomodar un dispositivo en mis fosas nasales para mantener en apnea usando otro tipo de oxigenación cardio pulmonar y que este no me ocasionara problemas debido a la gravedad del planeta. No sabía comunicarme con ellos así que no usaría ningún tipo de lenguaje ni señales sensoriales para el contacto, solo recorrería algunos lugares y vería como los habitantes evolucionaban en su vida material y espiritual...
Ví que los hombres fingen ser felices y mantienen un falso propósito en torno a su verdad, por primera vez conocí el odio entre seres de la misma naturaleza y la opresión de aquellos quienes creen tener poder. Pasé cerca de un lugar donde la gente comía en mesas elegantes y lucían satisfechos, afuera habían más personas quienes miraban a través de la ventana como si quisieran algo de aquella mesa y les fuera negado. Vi los niños que jugaban en lugares llenos de hierba y en otros lugares otros morían en medio de moscas e inmundicia, no entendía porqué pasaba esto. Llegué hasta un lugar muy grande y muchas personas transitaban de un lado a otro, en los edificios y en muchos otros lugares ofrecían muchísimas cosas y en las esquinas habían imágenes invitando a la gente a obtener determinados productos, por primera vez supe que en este planeta lo más importante era algo llamado "dinero" y que la imagen impresa era el significado de todo aquello a lo que podías acceder. Este planeta ya no me estaba gustando.
Hombres y mujeres, todos viviendo entre mentiras y vistiendo su indecencia, perfumando sus errores y olvidándose de su origen espiritual; otros tantos se aglomeraban ante la presencia de distintas personas quienes les ofrecían métodos de salvación y muchos de ellos eran sometidos, vestían túnicas largas coloridas y barba. Unos extraños artefactos que producían un intenso ruido eran usados para matarse entre sí aún sin conocerse, la maldad rodeaba la mente de la gente y nadie se detenía a ver lo hermoso de su planeta. 
Miles de personas morían en lugares repletos de enfermos y la ignorancia de otros repercutía en el destino plantado de otros, la mano implacable del hombre destruía al mismo hombre. Eso que era llamado "inteligencia" no era más que el arma más letal en contra de la humanidad...por primera vez en mi vida sentí dolor, tristeza, no quería estar más allí. De donde vengo no existe ni el agua ni el cielo azul, pero definitivamente quiero estar allí y no ser parte de este absurdo planeta.

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados

1 comentario:

  1. He salido a la calle y vi lo que no mira nadie... Y sentí vergüenza y pena...

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