Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

domingo, 27 de abril de 2014

SEXO EN EL AUTOBUS

SEXO EN EL AUTOBUS






El autobús de las 5 de la tarde aún no llegaba y en breve empezaría a anochecer. La escasa lluvia, tenía a casi todas las personas metidas bajo del diminuto techo del paradero, allí aguardaban impacientes; unos, de regreso a casa, mientras que los demás, se preparaban a trabajar en la jornada nocturna.
París lucía un tanto gris y la lluvia, aunada con el frío; levantaba una sutil capa de niebla que hacia parecer como si las personas caminaran sobre el cielo. Era un momento mágico al que muy pocos le daban importancia; tal vez por sus mentes ocupadas que, trabajaban en todo momento o quizá, porque ya era algo monótono en sus vidas. El recorrido de esa tarde estaba retrasado y muchos miraban sus relojes impacientes; hasta que, por fin alguien alertó sobre la presencia del bus que se aproximaba dos cuadras abajo; inmediatamente, cada una de las personas tomó su lugar en la fila y esperaron hasta que el vehículo estuviera frente a ellos para poder abordar.
Michelle y Pierre; son dos jóvenes provenientes de Copiegne, una localidad relativamente cerca de París; ambos se conocieron cuando estudiaban en la Universidad antigua de París y desde entonces, formalizaron un noviazgo que ya sobrepasaba los 7 años. Vivían juntos desde hacía algún tiempo y ambos trabajaban en diferentes agencias de publicidad; aunque nunca habían querido casarse, si tenían planes de formar una familia en su futuro próximo; pero, mientras tanto, disfrutaban de su juventud de una manera irreverente y loca sin mayores problemas. Juntos, viajaban constantemente y conocían muchos lugares; sus vidas giraban en torno al buen rock, la pintura y todo lo que formara parte del arte contemporáneo. No eran amantes de la vida nocturna, ni mucho menos de los bares concurridos por muchas personas; eran más bien, selectivos en sus cosas y totalmente renovadores de sus propios gustos.
Esa tarde, ambos se dirigían hacia Saint Denis; pues allí, pasarían la noche y permanecerían a lo largo de todo fin de semana hospedados en un hotel. Visitarían algunos lugares de mutuo interés y comerían en uno de los restaurantes más visitados de la zona. El autobús estaba casi lleno pero, lograron conseguir un asiento para los dos en la parte de atrás, justo en frente del cubículo que servía de baño. Pocos minutos después, el bus ya estaba lleno y muchas de las personas estaban apretadas en el pasillo. De pronto, Pierre sacó una pequeña botella de Vodka y le ofreció un trago a Michelle; ella aceptó de inmediato y le dio tremendo sorbo que casi la hizo llorar. Pierre; por su parte, tomó buena cantidad, tragándolo de inmediato sin saborearlo y después guardó la botella dentro de su gabán; abrazó a su chica y ambos se fundieron en un beso que generó la envidia de muchos de los que allí iban. Michelle empezó a sentir el efecto del alcohol rápidamente. Deslizó una de sus manos por entre la camisa de Pierre y este accedió de inmediato. La oscuridad era su aliada en ese instante y ante aquel momento de excitación tan intenso, Pierre responde con prontitud, sujetando los senos de Michelle por debajo de la camiseta. Era tal el erotismo; que, ella se dejó llevar por las circunstancias y tomo la mano de su compañero, la bajó lentamente, hasta su pantalón; Pierre, la introdujo entre sus bragas mientras ella lo apretaba fuerte contra sí y al momento de sentir los dedos en su vagina, su cintura se activó con un movimiento involuntario que la hizo ver estrellas. Ella, mordía la oreja de su amante mientras le invitaba a continuar; ambos estaban a punto del clímax sin importar que las demás personas fueran muy cerca de ellos, arriesgándose a ser descubiertos y tal vez hasta recriminados.
La situación se salía de control. Ambos se pararon de sus asientos y se metieron en el baño del autobús sin importarles nada; el espacio era estrecho pero, eso no fue problema para ellos y mucho menos que la gente intuyera lo que planeaba hacer. Una vez adentro; ella desabrochó la camisa de Pierre, mientras este, ya se encontraba jugando con sus senos; deslizando su lengua por ellos. De un solo jalón, bajó el pantalón de Michelle y la levanto en el aire, apoyándola en la pared mientras le hacía el amor. Juntos, vivieron ese momento lleno de lujuria y adrenalina desbordante sin reparar en nada; ambos disfrutaban de ese maravilloso momento y se entregaban hasta el cansancio. De pronto, el conductor se vio obligado a hacer una maniobra acelerada, teniendo que frenar de emergencia; esto provocó que, Pierre saliera disparado por la puerta, la cual se abrió de golpe aventándolo hasta el pasillo, con el pantalón hasta sus rodillas; se levantó aturdido mientras la gente lo veía y se burlaban de él. No sabía qué hacer y rápidamente se puso de pie, subió su pantalón en menos de un segundo. Michelle, continuaba en el baño, estaba apenada pero, también se reía por lo sucedido; como pudo, Pierre se repuso del susto e intentó entrar de nuevo al baño, donde aún continuaba su chica pero, es sujetado del hombro por uno de los pasajeros...


Pierre, despierta agitado en su cama y mira a su alrededor llevando las manos a su cabeza para secar su sudor -Oh Dios mío, que sueño tan jodidamente extraño- voltea a su derecha y Michelle duerme plácidamente; toca su hombro para despertarla y contarle su sueño pero, ella no responde; la mueve nuevamente, esta vez, ella intenta reaccionar aún dormida -espera, espera; aún no es tiempo de bajarnos del autobús-.

Hector Ruiz-Ospina
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jueves, 24 de abril de 2014

ECOS MORTALES

ECOS MORTALES



...Los diagnosticados con paranoia y delirios de diversos tipos eran llevados a las habitaciones del ala B en donde permanecerían en tratamiento a base de medicamentos traídos de Suiza. Mientras que los otros, en su gran mayoría con desordenes severos de personalidad y grandes desequilibrios, tenían que ser extraídos de la sociedad ya que eran considerados una amenaza potencial incluso para sus familias, algunos de ellos sin hogar o aparente lugar de origen vivían en los campos aledaños a las provincias donde llevaban una vida irracional y con comportamientos totalmente antinaturales, lo que los convertía en seres repudiados y excluidos de la misma vida y temidos por casi todos los lugareños.
Transcurría el año 1798 y en aquel poblado al este de California sucedió un evento que sembraría el terror no solo en la población sino en casi todo el país: Dos hombres de unos 30 y 35 años respectivamente habían llegado al poblado y nadie sabía sobre su procedencia, además de que vestían prendas extrañas y hablaban en lengua extraña. A los pocos días de su llegada, inexplicablemente la misteriosa desaparición de unos niños alarmó a los aldeanos quienes inmediatamente acusaron a los nuevos visitantes del hecho, nadie pudo probar su culpabilidad y a pesar de que no les permitieron acercarse al pueblo, las desapariciones continuaron pero esta vez no solo fueron otros niños sino también las de tres mujeres adultas. Todo sucedió de manera misteriosa y a pesar de que toda la gente estuvo vigilando las calles y sus alrededores, todo fue en vano y ni las autoridades tenían una razón convincente para justificar las perdidas. Fue entonces cuando dos de los pobladores armados de escopeta decidieron adentrarse en la zona boscosa y tratar de dar con el lugar donde vivían los hombres para descartar de que ellos hubieran secuestrado a los desaparecidos o que incluso los tuvieran en algún lugar encerrados. Luego de dos horas de intensa búsqueda pudieron percatarse de un hilo de humo que se elevaba frente a ellos y por encima de la copa de los árboles, unos pasos adelante divisaron un viejo covertizo entre los matorrales y sigilosamente se acercaron hasta encontrarse a unos metros de la puerta, En ese mismo instante uno de los hombres sale de la cabaña con un hacha ensangrentada y se dirige unos metros de frente y se para junto a una zanja cubierta de lodo, para ese momento el olor a putrefacción es muy notorio y la gran cantidad de moscas que sobrevuelan el hueco con fango les hace pensar que, efectivamente ellos tienen algo que ver con las desapariciones y ambos deciden encararlos sin darles tiempo de huir. Uno de ellos encañona al sujeto que esta afuera mientras el otro rodea la cabaña en busca del otro que al parecer se encuentra adentro, el hombre con la escopeta le grita para que salga pero es inútil, nadie responde. Cuando éste termina de dar la vuelta a la casa se une a su amigo y juntos amarran de pies y manos a uno de los sospechosos y lo aseguran a un árbol mientras abren la puerta para ingresar; el olor adentro es demasiado nauseabundo y tan pronto cruzan la sala se horrorizan al ver partes de cuerpos y cabezas colgados desde el techo en ganchos de carnicería, unos cuantos de ellos estaban desollados y la sangre corría en todo el lugar. Al fondo una de las mujeres que había desaparecido colgaba de un costado, penetrada por una de las puntas pero aún no estaba muerta y corrieron a ella para tratar de desengancharla, uno de ellos la sostuvo en sus hombros mientras el otro intentaba de zafarla, en ese momento el crujir de las tablas del suelo denota la presencia de alguien más pero antes de reaccionar, el golpe seco de un hacha se incrusta en la espalda del hombre que sostiene a la mujer aventándolo al suelo y matándolo casi instantáneamente, con un machete que llevaba en su otra mano le dio un golpe certero a la mujer cortandole el cuello en un primer intento, desprendiéndose su cuerpo en espasmos mientras llegaba al suelo. El otro hombre aterrado apunta el rifle hacia el sujeto y le dispara en el pecho y lo desploma dejándolo herido de muerte. Como puede consigue ayuda de más personas y entre todos sacan a los hombres de allí, una vez en la plaza del pueblo, muchos deseaban que fueran colgados, otros pedían la muerte en la hoguera, mientras que otros tantos pedían una muerte más atroz. Al final se decidió llevar a los hombres a la clínica mental en donde servirían para unas pruebas de tipo médico que se llevarían a cabo por esos días y que, aunque aún no estaban autorizadas, servirían al médico para sus experimentos. 
El más joven de ellos fue llevado a uno de los cuartos que servía de enfermería y después de sujetarlo el médico rapó su cabeza y abrió una parte de su cráneo, el hombre estaba consiente y gritaba de dolor, el doctor penetró una de sus pinzas y extrajo una pequeña porción de su cerebro y el paciente se quedó callado en el acto, casi mareado y medio adormilado, segundos después, el doctor le dijo unas cuantas palabras y le metió el pedazo a su boca mientras este lo masticaba. El doctor estuvo casi 6 horas con el hombre hasta que murió y fue desmembrado para estudiar sus partes mientras que el otro fue llevado a otra sala en donde se le hicieron unos experimentos de presión en su cabeza que terminó por explotarle enfrente de los que allí estaban. 
Al cabo de unos cuantos días los demás enfermos que permanecían allí empezaron a encolerizar y a mostrar síntomas de violencia, los que operaban el lugar perdieron el control y todos fueron atróz mente asesinados y devorados en parte por los enfermos quienes, después de huir sembraron el terror en la aldea llevándola casi al exterminio total. Nunca se llegó a saber sobre el final de los paciente o hacia donde se fueron y el pueblo quedó vacío y sirvió para recrear la historia más brutal del lugar en donde el dolor y la muerte imperó sin piedad.

Poco más de 200 años después...

El avance de las nuevas generaciones hizo que aquella terrible historia fuera sepultada por el progreso y las edificaciones que minaron los antiguos campos que una vez fueron fértiles y que ahora sirven de vivienda a miles de personas se erigieron con la esperanza del desarrollo, muchas carreteras que comunican a los poblados con las ciudades y una que otra escuela y centros de recreación fueron también levantadas para llegar a todos los ciudadanos. 
Muchos de los jóvenes que debían viajar a la ciudad para tomar clases en la universidad fueron los primeros en ingresar al nuevo centro educativo que construyeron a las afueras del condado y en donde todos aspiraban graduarse en las diversas carreras que allí ofrecían. Al cabo de dos años el centro estaba casi lleno y los estudiantes ya se perfilaban como unos grandes profesionales en el futuro próximo. Una tarde de aquellos días algunos estudiantes encontraron en una de las canchas de basket a dos jóvenes tirados en el piso llenos de sangre, estaban muertos y entre los árboles vieron lo que les pareció dos sujetos harapientos y sin ojos que se esfumaron entre el bosque...
A partir de ese día, la tranquilidad del lugar se vio interrumpida una vez más...

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados

sábado, 19 de abril de 2014

SUEÑOS EN ARENA

SUEÑOS EN ARENA


La noche de aquel fatídico viernes, el barco en el que yo iba naufragó, todas las personas que viajaban conmigo en el crucero desaparecieron o tal vez murieron, yo no puedo recordar lo que sucedió minutos después del impacto que destrozó la nave, ni siquiera sé que fue lo que pasó ni de dónde provino la misteriosa luz que antecedió la intensa sacudida y posterior hundimiento del enorme barco; yo fui despedido una gran distancia al momento de la explosión y lo único que recuerdo es estar tragando bocanadas de agua y mis ojos que se cerraban ante la imposibilidad de poder salvarme, dejándome súbitamente inconsciente.
El agua salada se metía en mi boca y ya me encontraba atragantado con una gran cantidad de arena, como pude, reaccioné y me puse de pie, el calor era intenso y mientras recobraba mi conocimiento caminé por la playa intentando buscar respuestas pero nada parecía tener sentido; en la lejanía no se divisaban embarcaciones y en la orilla no habían piezas o fragmentos del barco en el que me encontraba. No tenía conocimiento de cuánto había recorrido ni cómo había llegado a aquella isla y muchísimo menos cuánto tiempo debería estar allí o con qué me iba a encontrar mientras durara mi estancia en ese lugar. Muchas cosas pasaron por mi cabeza en ese momento pero era obvio que no obtendría respuesta inmediata, estas llegarían a medida que el tiempo pasara y tan pronto se iniciara la búsqueda de sobrevivientes por parte de las autoridades que ya para ese entonces debería estar enteradas de lo sucedido.
Tenía mucha sed pero no había nada de agua cerca que no fuera de mar y frente a mí habían unas cuantas palmeras y algo de follaje que no me permitía ver mas allá de unos veinte metros; rodeé la pequeña isla hasta llegar al mismo punto en el que estaba y no percibí la presencia de animales o de más personas, estaba solo, completamente solo y tenía que encontrar agua y algo para comer si quería permanecer con vida mientras era rescatado. Entonces, decido internarme un poco en la parte más densa y buscar allí algo que me pudiera servir o usar a mi favor mientras la ayuda llegaba; la vegetación era muy extraña e incluso los insectos que sobrevolaban al rededor de las ramas parecían de un cuento de hadas, no habían frutas ni algo que me resultara familiar pero después de unos cuantos minutos, estaba -creo yo- en la mitad de la isla y allí pude ver una especie de manantial de donde manaba agua, una especie de agua brillante y al rededor había una capa de humo que danzaba circularmente en toda la fuente, no se apreciaba el origen del líquido ni mucho menos si podía beberlo. La necesidad me impulsó hacia la fuente y me zambullí de un salto, y tomé agua hasta saciarme, esta parecía no solo calmar mi sed sino además me daba la sensación de una satisfacción total, incluso hasta mis dolencias y laceraciones en mi piel desaparecieron por completo, estaba -quiza- disfrutando de "La fuente de la vida" e indudablemente me sentía bien en todos los aspectos.
Ya se acercaba la noche y mucho más arriba, sobre la copa de los árboles pasaban unas luces que parecían detenerse en la playa, la luna no aparecía por ningún lado y los cambios normales que separan el día de la noche no se manifestaban, yo sentí algo de sueño y a escasos metros por fuera de la fuente quedé tendido en el suelo. lo que sucedió después podría describirlo como un sueño puesto que las sensaciones y experiencias van muy por encima de la razón y guardan un eterno grado de misticidad y fantasía que llevaron mi mente a lugares insospechados...
Ella, yacía sobre la tibia arena y de frente a mi, esquivamente me acerqué y descubrí que estaba desnuda pero no la percibía totalmente sino que esta se iba materializando a medida que los segundos pasaban, era como si se armara molecularmente y de manera sistemática. Sentí miedo y no me acerqué demasiado, la mujer despertó y volteó hacia mi, sus ojos penetraron los míos y su fuerza poseyó mis sentidos; se sentó, estiró una de sus manos y me invitó a sentarme junto a ella, yo accedí y al momento de tocarla la calidez de su piel se impregno en todo mi cuerpo y sucumbí ante su presencia. Ella levantó su mano y acarició mi cara sutilmente y recorrió todo mi cuerpo, su olor era como el jazmín al atardecer y su respiración hacía eco en mi cabeza, si ella deseara matarme yo estaba dispuesto a entregarle mi vida con una sonrisa pero lo que recibí a cambio fue un universo eterno de sensaciones resumido en sus caricias y me dejé llevar sin limitaciones hasta donde ella quisiera. Hicimos el amor esa primera noche y nuestros cuerpos se fundieron en una nebulosa llena de matices y sentimientos desbordantes de placer, ella dominaba el momento y mis sentidos evolucionaban con cada beso, cada caricia... empezaba a convertirse en una diosa y mi piel ya la reclamaba aún sin saber nada de ella, aquellos acontecimientos no podían ser reales y si lo fueran yo estaba muerto ya o simplemente estaba formando parte de un sueño del que no deseaba despertar jamas.
Pasó el tiempo y aunque yo ya no tenía esperanzas -o ya no lo deseaba- de ser rescatado y estaría confinado a vivir en aquel lugar por el resto de mi vida, siempre encontraba a la mágica mujer en cada atardecer junto a la playa y nos entregábamos con la misma intensidad como desde nuestro primer encuentro, siempre le pedía me llevara con ella pero jamas escuché una sola palabra de su boca y tal vez jamas las necesité puesto que el lenguaje no era necesario en nuestro tiempo, en nuestro espacio juntos y tan solo me limité a vivir cada día esperando cada noche y encontrarla de nuevo para continuar amándonos eternamente.
El espacio y el tiempo parecían no tener cabida en aquella isla ni en nosotros y a pesar de existir una monotonía cíclica en el entorno, esto jamas fue impedimento para percibir cada encuentro como algo deliciosamente diferente y totalmente satisfactorio. 
Según mis cálculos han pasado al rededor de cincuenta años y no envejecemos, no he comido en todo ese tiempo y tan solo teniendo a la fuente como único sustento, los días y las noches siguen siendo exactamente iguales y la diosa aún llega a mi como de costumbre. Hoy he visto la luna nuevamente y me parece extraño, además de sentir frío y hambre, presiento que algo diferente está apunto de suceder y esto me aterra, no deseo otra vida más que esta y el temor de morir me devasta, llevo largo tiempo esperando a mi amada pero aún no llega, no sé que está pasando y presiento lo peor, algo malo se avecina, no quiero perderte mi diosa celeste, por favor ven a mi como siempre lo haces.
Algo se aproxima desde el cielo, es una luz, tal vez es ella, me dirijo hasta la orilla a su encuentro pero me descubro algo diferente, algo que me elimina totalmente de este mundo...estoy acabado.
Todo lo que ha sucedido no fue real, no para mi. Ella no forma parte de mi sueño...yo formo parte del suyo...


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados 




domingo, 13 de abril de 2014

LA LECTORA

LA LECTORA



Mi nombre fue escrito en una de tantas historias absurdas y lógicas a la vez, fui la creación de una mente intensa y apasionada que por muchísimo tiempo se mantuvo en silencio, incomprendido, sin fama y en ocasiones criticado por lo crudo y directo de sus opiniones, pero no ajenas a los acontecimientos que por esa época se vivía. Soy lo que se podría decir, la obra maestra de su mente, la transición de su alma y la secuencia de sus sueños más profundos.
Fui dotado de una fuerza que trascendió la tinta y se convirtió en inmortal a través del tiempo; el marco espacio temporal en el que mi creador me posicionó fue definitivamente mágico pero él nunca se dio cuenta, ni yo mismo lo supe y fue así que, casi cien años después lo descubrí gracias a esa lectora a quien fui destinado en ese extraño momento. Al principio ella no se decidía por alguno de los títulos que ofrecía la tienda de libros: Best sellers, novela romántica, suspenso, intriga...y yo estaba escondido detrás de las páginas de un libro de pasta tinta en la canasta de los ejemplares menos conocidos y por ende a muy bajo costo, casi regalados pero que extrañamente fue el que le llamó más la atención. Nuestro primer encuentro fue esa noche de sábado; llovía copiosamente y los relámpagos iluminaban la habitación, después de acomodar algunas cosas que había comprado sirvió una copa de vino, quitó parte de su ropa y sentada en el suelo junto a su cama empezamos a descubrirnos. Ella abrió el libro e inmediatamente nos conocimos, yo olía su exquisita fragancia que me llegaba a cada respiración y podía sentir la suavidad de sus manos cada que pasaba la página; yo, por mi parte empezaba a entrar en su cabeza y sutilmente la atrapaba en las circunstancias de mi entorno, le gritaba pero aún no me escuchaba, fui paciente y ella receptiva a cada una de las sensaciones que empezaba a percibir. 
Esa noche ella estuvo hasta tarde conmigo, sumida en la lectura que ya le empezaba a intrigar además de encontrarla totalmente satisfactoria, no supo en que momento se quedó dormida pero ya para ese entonces yo había cruzado la barrera que nos separaba e inevitablemente entré en sus sueños, formando parte de la única realidad en la que podíamos coexistir sin limitaciones, desde allí le mostré más allá de lo que estaba escrito en la historia y sucesivamente fui formando parte no solo de sus sueños inmediatos sino también de su realidad cociente, aunque no me veía se que me sentía. No obstante, para mi no era suficiente el que ella estuviera atrapada en la lectura del libro pues también era importante las vivencias que ambos teníamos en sus etapas de sueño que al fin y al cabo era el lugar en el que podía enamorarla apasionadamente, yo ya estaba completamente loco por ella, incluso desde antes que ella naciera, siempre lo supe pero jamas lo entendí hasta que la conocí.
Pasaron los días y nuestra relación fue creciendo a niveles insospechados; ella no paraba de leer y yo no salía de su mente, las últimas noches habían sido mágicas y me ligaban a ella cada vez más, nuestra realidad dentro de su sueño nos permitieron crear un lazo de amor sin precedente alguno y en la noche de el 4 de febrero sucedió algo que marcaría nuestras almas para siempre, ella dormía en su cama pero ambos vivíamos el sueño. Tal vez suene difícil de creer pero esa noche pude sentir como su cuerpo se erizaba mientras yo la besaba, mi piel por primera vez sintió como ella se entregaba a mi e incluso pude hacerla mía como jamas antes lo había hecho, mi cuerpo se fundió con el suyo y por momentos veía destellos como si yo mismo estuviera en su cama, con ella y después de esa hermosa conexión tuve una sensación en mi cabeza que me estremeció haciéndome disolver en la magia del momento, no se explicarlo pero algo estaba ocurriendo conmigo, con ambos.
Por meses vivimos esta extraña relación y constantemente llorábamos por la imposibilidad de la misma, la limitación de la que eramos presa y de la que ya era imposible salir; ella ya estaba a punto de terminar de leer el libro y ese sería el final de mi propia historia, allí acabaría todo y era muy probable que saliera también de su sueño. No había nada que yo pudiera hacer pues era un personaje imaginario con una única singularidad la cual no era lo suficientemente poderosa como para materializarse y tan solo se mantenía viva gracias a ella, a su amor. 
La última página estuvo leída y el libro se cerró para siempre, esa última noche en su sueño hicimos el amor como nunca jamas se ha hecho y ella deseaba dormir para siempre y jamas despertar, yo deseaba vivir para estar a su lado y juntos continuar amándonos sin límites pero nuestros deseos no eran posibles debido a las circunstancias que nos rodeaban y que tarde o temprano llegarían a su fin, ese corto lapso de tiempo marcó el colapso de nuestras mentes y pasada la noche mi presencia desaparecía de su sueño. Ella despertó y no paraba de llorar, pues estaba profundamente enamorada de aquel hombre del sueño y nada que ella pudiera hacer marcaría la diferencia. Los días continuaron y por más que ella imploraba por encontrar a su amor, éste no aparecía más, las esperanzas desaparecían pero ella lo retenía en su cabeza a toda costa.
De regreso a casa y después de su jornada de trabajo, como de costumbre ella caminaba por el parque que está justo en frente de su casa, siempre hay mucha gente alrededor pero ella ya no hacía caso de su entorno y tan solo deseaba llegar a su casa y dormir para desear volver a ver a aquel hombre que amaba.
-Disculpe, puede ayudarme por favor?- se acercó un hombre a ella pero no lo determinó y continuó su camino. -Espera, no quiero ser grosero, necesito su ayuda, he recorrido un largo camino-, se detuvo pero no volteó, algo en esa voz le parecía familiar. -Ya no necesitas soñar esta noche...-

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados

jueves, 10 de abril de 2014

HABLANDOLE A LA MUERTE

HABLÁNDOLE A LA MUERTE



Mi compañero yacía en el piso casi inerte y junto a él un soldado con uniforme enemigo, volteó hacia mi y me miró, me dijo algo en su lengua que no entendí y apunté mi arma hacia él, todo a mi alrededor volaba por el aire y el sonido de las ametralladoras se confundían con los motores de los aviones que se precipitaban a escasos metros del suelo dejando caer el poder de su armamento que nos aniquilaba sin piedad. El hombre me ignoró y continuó sobre el cuerpo de mi amigo, estaba asustado (tal vez igual o más que yo) y la gente corría disparando en medio de las densas capas de polvo, todos estaban conmocionados por el combate; se escuchaban gritos, insultos, muchos imploraban por su madre y otros tantos vociferaban irracionalmente. Yo debía actuar prontamente y le disparé al hombre en la cabeza sacudiendo su casco quien cayó sobre el pecho del Sargento, en medio del caos decido arrastrar el cuerpo de mi compañero y no dejarlo allí tirado, pero antes de llegar a él, una luminosidad me cegó, catapultandome unos cuantos metros lejos de donde estaba destrozando mis piernas y llenando mi cara de esquirlas de metralla que quemaban sin piedad, mi muerte estaba segura y mi participación en aquel conflicto al que había sido enlistado por encima de mi propio criterio estaba dando sus frutos, el envío de una puta bandera con el titulo de "héroe" sería enviada a mi madre -como se acostumbra- y estaría sepultado en uno de tantos cementerios en donde yacen decenas de miles y tantas historias de valentía y cobardía, todas juntas en el eterno silencio de los campos verdes.
Inesperadamente la vida me había dado una segunda oportunidad y tan pronto como pasaron cuatro días desperté en una cama confortable, las heridas del combate continuaban abiertas y me producían muchísimo dolor a pesar de haber estado tantas horas inconsciente; una de mis piernas ya no estaba y de mi cara habían sido extraídas unas cuantas piezas de metal que se incrustaron al momento de la explosión y que aún continuaban en una mesa al lado de la cama. Sentado en una silla, mirando a través de la ventana estaba un hombre quien al percatarse de mis movimientos se levantó acercándose hasta mi y tomó mi pulso, tocó mi frente y me acercó un vaso con un líquido verdoso que olía a yerbas para que lo tomara y después de esto me empezó a contar todo lo sucedido desde el mismo momento en que fuimos atacados y de como él me había sacado del lugar siendo del comando enemigo, su explicación fue totalmente lógica y los argumentos usados para definir el conflicto fueron convincentes. Según él, habían muchos otros soldados que ayudaban a las víctimas de la guerra sin importar a que  bando pertenecían y eran resguardados mientras recibían atención; una semana después yo fui devuelto a un convoy que pasaba cerca de la zona donde yo había caído y  que quedaba cerca de la granja a la que fui llevado, lo siguiente fue tomar un avión militar que me llevó de nuevo a casa.
Desde ese momento empecé a tener un extraño sueño justo en el momento en el que le disparé a aquel soldado que intentaba hacer algo con el Sargento y que miserablemente le arranqué la vida, el sueño era recurrente y siempre terminaba en un charco de sangre y por más que yo luchara lo volvía a soñar noche tras noche, esto me hacía sentir culpable y miserable a la vez. Meses después, la firma de un papel dio por terminado el conflicto y ambos países establecieron convenios que les facilitaría la relación a cada uno y de paso, garantizaría una convivencia pacífica entre ambos pueblos desde ese entonces. A pesar de continuar con aquellas pesadillas pensé que necesitaba averiguar por el Sargento y el misterioso hombre a quien yo mismo había matado y buscar alguna conexión que fuera la causa de los sueños y poder cerrar aquel ciclo; en el comando me informaron que efectivamente mi amigo había muerto en combate y justo en el lugar donde yo lo había visto, eso significaba que tal vez el otro soldado era la clave de todo pero a pesar de sus esfuerzos no había podido identificarlo, en ese momento decido viajar a la granja donde fui escondido después del brutal ataque que me tuvo al borde de la muerte y buscar información que me ayude a dar con el paradero del otro soldado, que muy probablemente había también fallecido en el mismo lugar por mi causa. Al llegar a la cabaña y tocar notó que nadie respondía y tan solo el ladrido de un perro era lo que se escuchaba al interior, rodeo la casa buscando por la parte de atrás y no pude ver a nadie, toco de nuevo y al no obtener respuesta ingreso por la puerta que da a la cocina y nadie parecía estar en casa, llego a la sala, el baño y uno de los cuartos desde donde ladraba el perro, éste al reconocerme se acercó y empezó a olfatearme. El ruido de un motor de carro se detiene frente a la puerta principal y un  hombre se bajó apresuradamente, antes de que subiera los tres escalones para llegar yo mismo le abrí la puerta e intenté darle una explicación al hombre del porqué de mi presencia el cual me ignoró y entró casi atropellándome, sacó unos documentos de la casa y salió nuevamente pero esa vez lo detuve y le pregunté por mi amigo, el que me había salvado la vida y este tan solo se limitó a decirme que él estaba a punto de morir en una clínica cercana sin más datos; el hombre se subió al carro y estando allí me invito a acompañarlo y ambos llegamos juntos al lugar donde él estaba y en la sala de espera estaba el doctor y de inmediato nos informó que era urgente conseguir un riñón compatible con el paciente ya que el accidente le había dejado inservibles los suyos y era vital hacer un trasplante ya que el aparato al que estaba conectado lo mantendría con vida tan solo unas 20 horas más. 
La urgencia necesitaba acción inmediata y decidido a ayudarlo solicité ser su donante en caso de que ambos fuéramos compatibles, no bastaron más de 15 minutos para darnos cuenta de que el podría sobrevivir con uno de mis riñones y ambos entramos a la sala de cirugía en donde se realizaría el trasplante y allí estuvimos por cuatro largas horas.
De regreso a casa de mi amigo, él aún estaba inconsciente y estaría en esa condición por un día más, el hombre se baja del vehículo y junto con otro se disponen a llevarlo a su cama en donde uno de ellos se quedaría cuidándolo hasta que volviera en sí. Yo los acompañé y tan pronto lo acostamos en su cama fue inevitable que viera las fotos sobre la mesita de noche, en ellas estaba él con su uniforme de militar y mi gran sorpresa fue descubrir que aquel hombre había sido a quien yo mismo había disparado en el campo de batalla pero por alguna razón no murió y contrario a eso había salvado mi vida sin importarle nada . 
Desde ese día una parte mía vive en él y su recuerdo en mi memoria por toda la eternidad... 


Hector Ruiz-Ospina
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lunes, 7 de abril de 2014

BUSCANDO A ANGELA Parte VIII (Aprendiendo a matar)

BUSCANDO A ANGELA 
PARTE VIII
(Aprendiendo a matar)


La muerte de Lucrecia era algo que comúnmente sucedía ya que muchas de las jóvenes que eran arrancadas de sus hogares para ser sometidas a semejantes atrocidades, en ocasiones sufrían de altos niveles de estrés y muchos otros problemas de carácter psicológico, convirtiéndolas -a veces- en seres despiadados y con sentimientos suicidas que termina cobrando sus vidas ante la imposibilidad de poder dar fín -por sí mismas- al cautiverio al que son obligadas y que las lleva al lugar más oscuro de la propia realidad.
Después de que Angela tuvo que presenciar la muerte de su compañera de cuarto mientras esta se desangraba y sin poder hacer nada debido al fuerte golpe que sufrió, fue sacada del lugar un tanto inconsciente. Sedada y totalmente vulnerable, Angela es llevada de Belize hacia Tulum en un recorrido que duró al rededor de 16 horas y con la complicidad de algunas personas influyentes en ambos países y que hacen parte del grupo de traficantes humanos que se encargan de distribuir a las víctimas a diferentes lugares del mundo dependiendo de la demanda del momento, y la singularidad de unos cuantos que les garantizaría una buena suma de dinero a cambio de su venta. El hombre que sabía lo sucedido con Lucrecia propuso negociar a Angela con el cartel mexicano en donde -él sabía- estaban necesitando mujeres con características similares a las de Angela y otras tantas que serían vendidas a unos cuantos empresarios europeos que se encargan de filmar a las jóvenes en situaciones sexuales enfermas y que terminan con la muerte de la víctima, esto -según el hombre- era una aberración que estaba emergiendo en las altas esferas de la sociedad de aquel continente y cuyo material era más valioso que el mismo oro, además el precio que ellos estaban dispuestos a pagar era muchísimo mayor a cualquier tipo de arrepentimiento o pudor. Las mujeres eran vendidas y trasladadas en contenedores a lo largo del atlántico norte y una vez en tierra europea solo era cuestión de distribuirlas y cobrar el dinero, lo demás no les importaba.
La suerte de Angela y de otras más mujeres que fueron llevadas a México estaban destinadas para extraerles algunos órganos vitales que serían llevados a Irlanda y al reino unido en donde ya habían sido solicitados en el mercado negro y que -al igual que las otras- significarían una buena suma de dinero. Angela y las demás eran muy jóvenes y según el dictaminador, completamente sanas. Cuando Angela recobra por completo el sentido, se encuentra en un vehículo con el hombre que la sacó del bar y al que recuerda vagamente, al sentarse siente un fuerte dolor en su cabeza y este se disipa conforme pasan los segundos, -qué me ha pasado... dónde estoy?- Angela se lleva las manos a la cabeza, -¿quién es usted, a dónde me lleva?-. El hombre la mira y por primera vez se da cuenta de lo hermosa que Angela es, -No hables, aún estás mareada- alarga su mano y la posa sobre su frente, -todavía ardes en fiebre-. El hombre experimenta una serie de sentimientos hacia la chica y procura de que se sienta bien en lo que falta del recorrido, él era consciente de lo que harían con ella y se negaba internamente el hecho de que ella estuviera despertando sentimientos en él, nunca antes le había pasado y extrañamente empezaba a sucumbir a sus ideas.
Ya faltaba pocos minutos para llegar a su destino en donde debería entregarla a ella y a tres mujeres más que él llevaba para luego reunirlas con otras más que venían repartidas en diferentes vehículos y por caminos diferentes, -ten, toma un poco de agua-, Angela lo mira y acepta la botella de agua, -¿de dónde te han traído?- Angela lo mira a los ojos y da un sorbo de agua, -me raptaron en mi tierra, Costa Rica-, recargó su cabeza en el asiento, -porqué preguntas, eres otro maldito más...sin sentimientos-. -Te, te propongo algo-, al hombre le tiembla su voz, -tal vez no me entiendas, pero no soy lo que piensas-, detiene la marcha del carro y la mira a los ojos, -no quiero que te lastimen-, quiere tocar su cara pero ella lo evade, -no quiero que mueras, ven conmigo, yo quiero salvarte y después...-, -¿después?, yo se de lo que son capaz de hacer los malditos como usted-, el hombre reanuda la marcha y unos minutos adelante se encuentran frente a su destino, una casa grande rodeada de rejas y pareciera no estar habitada, en su interior y antes de ingresar a la casa habían algunos carros ya esperando y al abrirse la puerta del garaje entran todos.
El hombre, un tanto desesperado hala a Angela del brazo mientras otros hombres sacan a las mujeres que venían con ellos, -Angela, no preguntes porqué pero, recibiré mucho dinero por estas mujeres, ven conmigo por favor-, Angela se suelta de su brazo y camina hacia la sala, -Angela, te van a matar- el hombre le susurra y la chica se detiene. -¿Cómo se que no me está mintiendo?, siente miedo y se acerca de nuevo, -pero, ¿porqué me van a matar?, el hombre la toma de la mano, -no entenderías ahora, solo quiero salvarte, estos hombres trafican con órganos-, Angela palidece -¿órganos?, cómo puede ser posible-, -mira, ahora no puedo decirte, solo quiero que finjas venir conmigo y no con las demás, no hables-.
-y...estas son las chicas que enviarían, ¿no es así?, dijo un hombre que parecía el líder, de unos 45 años y se notaba adinerado mientras se acercaba a Angela. El hombre se interpone en su camino distrayendolo, -eh, las que tienen ya sus hombres señor, esta viene conmigo-, -¿es tu esposa, novia o algo por el estilo?, está muy linda-, el señor lleva su mano a la cara y la levanta por su mentón, -no, es una chica que encargaron para otra cosa, debo llevarla hoy mismo a Cozumel-, -nada que no pueda esperar por un rato, desnúdate chiquilla que aquí mismo te voy a coger-, el señor desabrocha su pantalón  y el hombre se acerca a Angela y le pasa algo sin ser visto, -ten, dame la señal y yo someto a estos otros dos-. El hombre lleva a Angela a uno de los cuartos y empieza a desnudarla con fuerza mientras ella mantiene sus manos cerradas, la tira sobre la cama y empieza a penetrarla estrujándola, segundos después ella abre su mano y despliega una navaja que el hombre le había pasado y la encaja en el cuello del viejo, fallando en su intento de matarlo, él se pone de pie y la abofetea mientras ella no se rinde y le salta en su nuca rodeando sus pies en su pecho y blandiendo la navaja apuñalandole sin piedad en su cara, cuello y donde fuera, hasta que por fin el viejo sucumbe y cae al suelo herido mortalmente y grita a sus hombres antes de morir. Angela sale del cuarto corriendo y con parte de su cuerpo ensangrentado mientras el hombre intentaba desarmar a los otros dos quienes ya habían desenfundado sus armas y sin darse cuenta uno de los proyectiles impacta en su cabeza derribándole sin oportunidad de reacción, Angela es alcanzada por otro de los disparos que le da en su brazo derecho, el hombre en el suelo intenta decirle algo pero es demasiado tarde para él, su vida lo dejó mientras miraba a los ojos de Angela. 

Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados 




sábado, 5 de abril de 2014

LA PROMESA VIVIENTE (GRIAL)

LA PROMESA VIVIENTE
(GRIAL)



"Enseñen a todos los nuevos discípulos a obedecer los mandatos que les he dado, y tengan por seguro esto: Que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos."
Mateo 28:20

A través de los siglos y en medio de múltiples tergiversaciones en torno al "Grial" se ha manipulado y acomodado de manera premeditada el verdadero significado de lo que encierra esta gran realidad y que constituyó uno de los grandes eventos y por ende, más significativos de la historia del cristianismo en todos sus aspectos. En un principio se dijo que el Grial habría sido un "recipiente" usado en la última cena y en el que José de Arimatea habría recogido parte de la sangre y líquidos emanados del costado de Jesús, al momento de ser perforado por la lanza del centurión. En torno a esto se entretejieron innumerables teorías en las que se involucraron intereses de todo tipo y que buscaron -como primera medida- ocultar el verdadero significado de los hechos, metaforizando la realidad la cual posteriormente acomodarían a su antojo y que serviría como estandarte para justificar la imposición de las prácticas religiosas.
El pacto (Grial) al cual hacía referencia el "Maestro" en muchas de sus charlas con todos aquellos cercanos a él y que mantuvieron fieles a sus palabras no era para nada "divino" sino más bien terrenal, un pacto de sangre -de su sangre mortal- pero no de la derramada en la cruz, sino que esta se multiplicaría sistemáticamente y perduraría hasta nuestros días, un hijo directo de Jesús. Obviamente resulta demasiado difícil de aceptar una realidad de este tipo y esto es normal ya que existieron y han existido demasiadas teorías que lo rechazan tajantemente y en ocasiones ridiculizan todo aquel quien intente demostrar otra teoría, pero la historia habla por si sola y es en este camino en el que me dispongo a dar mi propia teoría de lo que en realidad sucedió, tomando como base escritos antiguos y la historia misma como verdad innegable. Tal vez mis palabras hieran a aquellas mentes ortodoxas o que no aceptan otra verdad más que la que han aceptado de corazón y no es mi interés cambiarla. Habrán algunos otros quienes le encuentren sentido a mis palabras y en un sentido total encuentren concordancia con sus propias ideas y admitan en todo o en parte el gran legado que "El hijo del hombre" nos dejó hasta hoy y desde aquel entonces...
Esto es lo que la historia dice:
Como primera medida es imperativo resaltar el hecho de que la primera Biblia escrita fue en lengua griega y tomada de textos apócrifos redactados en su mayoría en Arameo arcaico los cuales posteriormente sufrieron mutilaciones considerables y que terminaron -primeramente- siendo adaptados como una historia romana desarrollada políticamente, siglos después sufrieron una acomodación a su antojo por parte del emperador Constantino utilizando la cruz como estandarte para justificar la incursión a otros países y la aniquilación de todo aquel que rehusara ser fiel a los principios critiano-romanos logrando expandir los territorios en aquella época.
Cabe resaltar que todo cuanto conocemos en la actualidad y que conforma nuestro "sistema" no siempre ha sido igual sino que por el contrario, la precariedad de muchos aspectos previos y posteriores a la época de Jesús marcaron una sociedad desigual en donde la mujer carecía de derechos, negándosele todo tipo de educación y pasando a formar parte activa dentro de los vienes del hombre que imperaba en todo lugar, es decir, estaba escrito desde la "ley de Moises" de que toda mujer nacía siendo pecadora y si se le instruía en la ley, esto generaría que el diablo habitara en ella con más poder, así que la mujer como tal formaba parte de los bienes materiales de la casa a la que pertenecía pasando a ser un objeto testamentario. El hecho de que Jesús predicara la igualdad y que permitiera que la mujer formara parte activa en los intereses nacionalistas del país y que -además- les instruyera no solo en las escritoras sino también en el apostolado, resultaba descabellado para todos aquellos radicales y ortodoxos que procuraban mantener una sociedad delimitada por la ley y este aspecto fue decisivo para que muchos desde ese entonces lo desearan muerto.
Los antiguos textos (Evangelios) hablan de aglomeraciones de personas que seguían al maestro y que en concordancia a sus nuevas ideas aceptaron las recomendaciones de él siendo las mujeres como base fundamental del cristianismo, para propagar todo cuanto acontecía mientras seguían al maestro. También se sabe que los apóstoles de Jesús no fueron solamente doce (Siendo esto manipulado por los romanos) sino miles y miles de hombres y mujeres quienes propagaban constantemente y en todas las ciudades vecinas sobre cada milagro y cada una de las enseñanzas de verdad y amor de la que fueron testigos todos ellos.
Era imposible que aquel Galileo que profesaba sobre la verdad y el amor no sintiera él mismo amor, más allá del sentimiento que lo unía con los mortales que le seguían a montones, y digo imposible ya que él jamas habló de una vida célibe o sacrificada por la fe de esta manera. Los apóstoles tenían sus esposas y ellas formaban parte activa en los asuntos familiares y como pilares de la fe y la verdad; el Maestro predicaba sobre la importancia de la pareja en la estabilidad de "todo" y por tal motivo, el número de apóstoles y seguidores aumentaba con el paso del tiempo llegando a él gente de muchos lugares y en su mayoría mujeres quienes habían venido escuchando sobre este hombre. 
Jesús antes de empezar a predicar en su tierra había viajado a algunos lugares al lado de José (su padre terrenal) en donde habría aprendido diferentes artes, lenguas y dialectos permitiendole así entenderse con gente de tierras lejanas, obteniendo mayor relevancia y preocupación frente a los eruditos y maestros de la ley que a diario buscaban la manera de ridiculizarlo frente a las multitudes que a él acudían. Por este motivo es fácil y a la vez complicado reconocer a muchos de los personajes que influyeron en los escritos confundiéndose en ocasiones con otros o dandosele atribuciones a algunos más sin ser realmente la persona en mención; es por esto que encontramos en las escrituras el nombre de Juan-Zebedeo, Simón -de Sirene, María -Magdalena, etc. Esto se debe a que el primer nombre era ciertamente común siendo su única diferencia el lugar de origen o el nombre de su padre y que formaba parte de su apellido o punto a reconocer. Una de las mujeres cercanas a Jesús y que en muchas ocasiones causó polémica fue María Magdalena ya que las escrituras la definen como una prostituta, una mujer impura la cual Jesús le perdonó sus pecados y que generó muchísima más discordia entre sus fervientes opositores. Otras personas han atribuido -falsamente- de que la misma mujer tuvo que ver sentimentalmente con Jesús y que hasta la convirtió en su esposa, esto obviamente no se puede probar y no es más que un error aceptable por todos aquellos quienes ven viable una relación entre ambos y que la historia misma los llevó a tomar esta conclusión.
Se sabe que muchas mujeres que venían de Egipto, Nazareth, Galilea e incuso romanas formaban parte activa del grupo de los seguidores de Jesús y particularmente entre ellas había una mujer proveniente de Magdala y su nombre era María siendo esta la mujer a la que hago referencia al inicio de mis letras y que sería la elegida -el recipiente- y que llevaría la sangre de cristo en su vientre, el hijo de Jesús. 
Al momento de ser crucificado el Maestro, su tío (José de Arimatea) reclamó su cuerpo para ser depositado en una tumba de su propiedad obteniendo el permiso por ser miembro del sanedrín, en caso contrario, su cuerpo y el de todo aquel sentenciado y crucificado no tenía el derecho ser enterrado sino que por el contrario sería arrojado desde un barranco en donde los cuerpos eran devorados por los buitres y animales. Los ánimos estaban ardiendo ya que la resurrección de Lázaro antes de Jesús ingresar a Jerusalen tenían tanto a romanos como a saduceos a punto de la desesperación y era evidente ya que este milagro a la vista de la gran Jerusalen ponía a tambalear el gran negocio entre romanos y saduceos-fariseos que imperaba en aquel entonces, Lázaro debía desaparecer o ser aniquilado bajo la amenaza de ser poseído por el demonio y antes de que esto pasara él y toda su familia huyó a Egipto. Por su lado, y pocos días después de la resurrección de Jesús,  le encarga a José llevar a María y a su futuro hijo hacia Alejandría donde nacería el bebe y en donde ambas estarían a salvo y se cumpliría el pacto de amor y sangre con aquellos a quienes el les entregó todo. Unos años después él mismo (José) las llevaría hacia Britania o la Galia que en ese entonces formaba parte de las tribus celtas y que actualmente es conocida como Francia, Bélgica y Suiza, perdiéndose allí todo dato o referencia sobre Sara, la hija directa de Jesús y que todos esperaron hasta verla llegar.

"El que tenga oidos, que oiga"

Hector Ruiz Ospina
Derechos reservados 

martes, 1 de abril de 2014

Travesía en el Tapón del Darién

Travesía en el Tapón del Darién
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La novela autobiográfica “Travesía en el Tapón del Darién” narra los acontecimientos que le ocurrieron al autor durante el mes de febrero del año 2008 en la selva conocida como: El Tapón del Darién, ubicada en la frontera entre Colombia y Panamá. 
Héctor vive las experiencias más fuertes y significativas de su vida motivadas por el amor. Con un plan ideado y aunque no muy profesional, comienza un recorrido hacia México teniendo a Panamá como primer destino, al cruzar la selva su guía es asesinado por la guerrilla colombiana mientras atravesaban una zona que al parecer era explotada para extraer minerales. En un acto desesperado, se lanza cordillera abajo quedando herido, sin comida ni medicinas y sorteando peligros inimaginables. Vivió etapas de inconsciencia y alucinaciones durante las noches ya que temía ser atacado por algún animal. Los días siguientes se convirtieron en una batalla por sobrevivir cuando fue capturado por miembros del ejército panameño quienes le atacaron brutalmente. Acusado de guerrillero y narcotraficante vive los peores días de su vida a punto de ser ejecutado. 
El final de la novela es apasionante, una historia que es el resultado de un sueño, una mezcla de amor y locura. Todo por Isabel, una psicóloga mexicana que conoció por internet quien transformaría su vida para siempre y a quien buscaría a toda costa, aún con las limitaciones de dinero y el estigma de ser extranjero, con el amor como único estandarte y un plan alocado para intentar cruzar Centroamérica hasta llegar a México.

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