Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

lunes, 7 de abril de 2014

BUSCANDO A ANGELA Parte VIII (Aprendiendo a matar)

BUSCANDO A ANGELA 
PARTE VIII
(Aprendiendo a matar)


La muerte de Lucrecia era algo que comúnmente sucedía ya que muchas de las jóvenes que eran arrancadas de sus hogares para ser sometidas a semejantes atrocidades, en ocasiones sufrían de altos niveles de estrés y muchos otros problemas de carácter psicológico, convirtiéndolas -a veces- en seres despiadados y con sentimientos suicidas que termina cobrando sus vidas ante la imposibilidad de poder dar fín -por sí mismas- al cautiverio al que son obligadas y que las lleva al lugar más oscuro de la propia realidad.
Después de que Angela tuvo que presenciar la muerte de su compañera de cuarto mientras esta se desangraba y sin poder hacer nada debido al fuerte golpe que sufrió, fue sacada del lugar un tanto inconsciente. Sedada y totalmente vulnerable, Angela es llevada de Belize hacia Tulum en un recorrido que duró al rededor de 16 horas y con la complicidad de algunas personas influyentes en ambos países y que hacen parte del grupo de traficantes humanos que se encargan de distribuir a las víctimas a diferentes lugares del mundo dependiendo de la demanda del momento, y la singularidad de unos cuantos que les garantizaría una buena suma de dinero a cambio de su venta. El hombre que sabía lo sucedido con Lucrecia propuso negociar a Angela con el cartel mexicano en donde -él sabía- estaban necesitando mujeres con características similares a las de Angela y otras tantas que serían vendidas a unos cuantos empresarios europeos que se encargan de filmar a las jóvenes en situaciones sexuales enfermas y que terminan con la muerte de la víctima, esto -según el hombre- era una aberración que estaba emergiendo en las altas esferas de la sociedad de aquel continente y cuyo material era más valioso que el mismo oro, además el precio que ellos estaban dispuestos a pagar era muchísimo mayor a cualquier tipo de arrepentimiento o pudor. Las mujeres eran vendidas y trasladadas en contenedores a lo largo del atlántico norte y una vez en tierra europea solo era cuestión de distribuirlas y cobrar el dinero, lo demás no les importaba.
La suerte de Angela y de otras más mujeres que fueron llevadas a México estaban destinadas para extraerles algunos órganos vitales que serían llevados a Irlanda y al reino unido en donde ya habían sido solicitados en el mercado negro y que -al igual que las otras- significarían una buena suma de dinero. Angela y las demás eran muy jóvenes y según el dictaminador, completamente sanas. Cuando Angela recobra por completo el sentido, se encuentra en un vehículo con el hombre que la sacó del bar y al que recuerda vagamente, al sentarse siente un fuerte dolor en su cabeza y este se disipa conforme pasan los segundos, -qué me ha pasado... dónde estoy?- Angela se lleva las manos a la cabeza, -¿quién es usted, a dónde me lleva?-. El hombre la mira y por primera vez se da cuenta de lo hermosa que Angela es, -No hables, aún estás mareada- alarga su mano y la posa sobre su frente, -todavía ardes en fiebre-. El hombre experimenta una serie de sentimientos hacia la chica y procura de que se sienta bien en lo que falta del recorrido, él era consciente de lo que harían con ella y se negaba internamente el hecho de que ella estuviera despertando sentimientos en él, nunca antes le había pasado y extrañamente empezaba a sucumbir a sus ideas.
Ya faltaba pocos minutos para llegar a su destino en donde debería entregarla a ella y a tres mujeres más que él llevaba para luego reunirlas con otras más que venían repartidas en diferentes vehículos y por caminos diferentes, -ten, toma un poco de agua-, Angela lo mira y acepta la botella de agua, -¿de dónde te han traído?- Angela lo mira a los ojos y da un sorbo de agua, -me raptaron en mi tierra, Costa Rica-, recargó su cabeza en el asiento, -porqué preguntas, eres otro maldito más...sin sentimientos-. -Te, te propongo algo-, al hombre le tiembla su voz, -tal vez no me entiendas, pero no soy lo que piensas-, detiene la marcha del carro y la mira a los ojos, -no quiero que te lastimen-, quiere tocar su cara pero ella lo evade, -no quiero que mueras, ven conmigo, yo quiero salvarte y después...-, -¿después?, yo se de lo que son capaz de hacer los malditos como usted-, el hombre reanuda la marcha y unos minutos adelante se encuentran frente a su destino, una casa grande rodeada de rejas y pareciera no estar habitada, en su interior y antes de ingresar a la casa habían algunos carros ya esperando y al abrirse la puerta del garaje entran todos.
El hombre, un tanto desesperado hala a Angela del brazo mientras otros hombres sacan a las mujeres que venían con ellos, -Angela, no preguntes porqué pero, recibiré mucho dinero por estas mujeres, ven conmigo por favor-, Angela se suelta de su brazo y camina hacia la sala, -Angela, te van a matar- el hombre le susurra y la chica se detiene. -¿Cómo se que no me está mintiendo?, siente miedo y se acerca de nuevo, -pero, ¿porqué me van a matar?, el hombre la toma de la mano, -no entenderías ahora, solo quiero salvarte, estos hombres trafican con órganos-, Angela palidece -¿órganos?, cómo puede ser posible-, -mira, ahora no puedo decirte, solo quiero que finjas venir conmigo y no con las demás, no hables-.
-y...estas son las chicas que enviarían, ¿no es así?, dijo un hombre que parecía el líder, de unos 45 años y se notaba adinerado mientras se acercaba a Angela. El hombre se interpone en su camino distrayendolo, -eh, las que tienen ya sus hombres señor, esta viene conmigo-, -¿es tu esposa, novia o algo por el estilo?, está muy linda-, el señor lleva su mano a la cara y la levanta por su mentón, -no, es una chica que encargaron para otra cosa, debo llevarla hoy mismo a Cozumel-, -nada que no pueda esperar por un rato, desnúdate chiquilla que aquí mismo te voy a coger-, el señor desabrocha su pantalón  y el hombre se acerca a Angela y le pasa algo sin ser visto, -ten, dame la señal y yo someto a estos otros dos-. El hombre lleva a Angela a uno de los cuartos y empieza a desnudarla con fuerza mientras ella mantiene sus manos cerradas, la tira sobre la cama y empieza a penetrarla estrujándola, segundos después ella abre su mano y despliega una navaja que el hombre le había pasado y la encaja en el cuello del viejo, fallando en su intento de matarlo, él se pone de pie y la abofetea mientras ella no se rinde y le salta en su nuca rodeando sus pies en su pecho y blandiendo la navaja apuñalandole sin piedad en su cara, cuello y donde fuera, hasta que por fin el viejo sucumbe y cae al suelo herido mortalmente y grita a sus hombres antes de morir. Angela sale del cuarto corriendo y con parte de su cuerpo ensangrentado mientras el hombre intentaba desarmar a los otros dos quienes ya habían desenfundado sus armas y sin darse cuenta uno de los proyectiles impacta en su cabeza derribándole sin oportunidad de reacción, Angela es alcanzada por otro de los disparos que le da en su brazo derecho, el hombre en el suelo intenta decirle algo pero es demasiado tarde para él, su vida lo dejó mientras miraba a los ojos de Angela. 

Hector Ruiz-Ospina
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