Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

domingo, 27 de abril de 2014

SEXO EN EL AUTOBUS

SEXO EN EL AUTOBUS






El autobús de las 5 de la tarde aún no llegaba y en breve empezaría a anochecer. La escasa lluvia, tenía a casi todas las personas metidas bajo del diminuto techo del paradero, allí aguardaban impacientes; unos, de regreso a casa, mientras que los demás, se preparaban a trabajar en la jornada nocturna.
París lucía un tanto gris y la lluvia, aunada con el frío; levantaba una sutil capa de niebla que hacia parecer como si las personas caminaran sobre el cielo. Era un momento mágico al que muy pocos le daban importancia; tal vez por sus mentes ocupadas que, trabajaban en todo momento o quizá, porque ya era algo monótono en sus vidas. El recorrido de esa tarde estaba retrasado y muchos miraban sus relojes impacientes; hasta que, por fin alguien alertó sobre la presencia del bus que se aproximaba dos cuadras abajo; inmediatamente, cada una de las personas tomó su lugar en la fila y esperaron hasta que el vehículo estuviera frente a ellos para poder abordar.
Michelle y Pierre; son dos jóvenes provenientes de Copiegne, una localidad relativamente cerca de París; ambos se conocieron cuando estudiaban en la Universidad antigua de París y desde entonces, formalizaron un noviazgo que ya sobrepasaba los 7 años. Vivían juntos desde hacía algún tiempo y ambos trabajaban en diferentes agencias de publicidad; aunque nunca habían querido casarse, si tenían planes de formar una familia en su futuro próximo; pero, mientras tanto, disfrutaban de su juventud de una manera irreverente y loca sin mayores problemas. Juntos, viajaban constantemente y conocían muchos lugares; sus vidas giraban en torno al buen rock, la pintura y todo lo que formara parte del arte contemporáneo. No eran amantes de la vida nocturna, ni mucho menos de los bares concurridos por muchas personas; eran más bien, selectivos en sus cosas y totalmente renovadores de sus propios gustos.
Esa tarde, ambos se dirigían hacia Saint Denis; pues allí, pasarían la noche y permanecerían a lo largo de todo fin de semana hospedados en un hotel. Visitarían algunos lugares de mutuo interés y comerían en uno de los restaurantes más visitados de la zona. El autobús estaba casi lleno pero, lograron conseguir un asiento para los dos en la parte de atrás, justo en frente del cubículo que servía de baño. Pocos minutos después, el bus ya estaba lleno y muchas de las personas estaban apretadas en el pasillo. De pronto, Pierre sacó una pequeña botella de Vodka y le ofreció un trago a Michelle; ella aceptó de inmediato y le dio tremendo sorbo que casi la hizo llorar. Pierre; por su parte, tomó buena cantidad, tragándolo de inmediato sin saborearlo y después guardó la botella dentro de su gabán; abrazó a su chica y ambos se fundieron en un beso que generó la envidia de muchos de los que allí iban. Michelle empezó a sentir el efecto del alcohol rápidamente. Deslizó una de sus manos por entre la camisa de Pierre y este accedió de inmediato. La oscuridad era su aliada en ese instante y ante aquel momento de excitación tan intenso, Pierre responde con prontitud, sujetando los senos de Michelle por debajo de la camiseta. Era tal el erotismo; que, ella se dejó llevar por las circunstancias y tomo la mano de su compañero, la bajó lentamente, hasta su pantalón; Pierre, la introdujo entre sus bragas mientras ella lo apretaba fuerte contra sí y al momento de sentir los dedos en su vagina, su cintura se activó con un movimiento involuntario que la hizo ver estrellas. Ella, mordía la oreja de su amante mientras le invitaba a continuar; ambos estaban a punto del clímax sin importar que las demás personas fueran muy cerca de ellos, arriesgándose a ser descubiertos y tal vez hasta recriminados.
La situación se salía de control. Ambos se pararon de sus asientos y se metieron en el baño del autobús sin importarles nada; el espacio era estrecho pero, eso no fue problema para ellos y mucho menos que la gente intuyera lo que planeaba hacer. Una vez adentro; ella desabrochó la camisa de Pierre, mientras este, ya se encontraba jugando con sus senos; deslizando su lengua por ellos. De un solo jalón, bajó el pantalón de Michelle y la levanto en el aire, apoyándola en la pared mientras le hacía el amor. Juntos, vivieron ese momento lleno de lujuria y adrenalina desbordante sin reparar en nada; ambos disfrutaban de ese maravilloso momento y se entregaban hasta el cansancio. De pronto, el conductor se vio obligado a hacer una maniobra acelerada, teniendo que frenar de emergencia; esto provocó que, Pierre saliera disparado por la puerta, la cual se abrió de golpe aventándolo hasta el pasillo, con el pantalón hasta sus rodillas; se levantó aturdido mientras la gente lo veía y se burlaban de él. No sabía qué hacer y rápidamente se puso de pie, subió su pantalón en menos de un segundo. Michelle, continuaba en el baño, estaba apenada pero, también se reía por lo sucedido; como pudo, Pierre se repuso del susto e intentó entrar de nuevo al baño, donde aún continuaba su chica pero, es sujetado del hombro por uno de los pasajeros...


Pierre, despierta agitado en su cama y mira a su alrededor llevando las manos a su cabeza para secar su sudor -Oh Dios mío, que sueño tan jodidamente extraño- voltea a su derecha y Michelle duerme plácidamente; toca su hombro para despertarla y contarle su sueño pero, ella no responde; la mueve nuevamente, esta vez, ella intenta reaccionar aún dormida -espera, espera; aún no es tiempo de bajarnos del autobús-.

Hector Ruiz-Ospina
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1 comentario:

  1. Como sueño muy sugerente pero sigo diciendo que el chofer lo hizo a propio intento.

    Saludos

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