Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

lunes, 5 de mayo de 2014

BEATRICE "LA PURGA"

BEATRICE
"LA PURGA"




Las calles de New York guardan dos tipos de historias: Las que se cuentan de día y las que se esconden en la noche. Bohemios, locos, drogadictos y una gran cantidad de personas deambulan como autómatas en todo momento por los suburbios de la ciudad, especialmente en las noches mientras la urbe duerme y los negocios "calientes" cobran vida dejando entre ver una historieta con personajes grotescos y que se sumerge en lo más oscuro de los vicios sociales, convirtiéndolo en un ambiente totalmente hostil en el que muy pocos sobrevivirían. Tal es el caso de Beatrice, una chica provinciana educada a golpes en un obscuro mundo en el que las circunstancias la orillaron a forjar un carácter, a ganarse un lugar y una reputación en la calle donde se convirtió no solo en una mujer temida, a veces en un mito, sino también en un ser despiadado y de sangre fría...
Beatrice llegó Harlem en el verano del 82, más al norte de manhattan en donde viviría con su madre y su abuela quien las recibió poco tiempo después de la muerte de su padre y cuando decidieron viajar hasta allá para establecerse mientras su madre conseguía un trabajo para continuar su vida solas. La chica contaba con 17 años y buscaba ingresar a la secundaria del vecindario para continuar con sus estudios y ser un apoyo para su madre en el futuro, es por eso que la primera semana se inscribió en un colegio local donde fue admitida y de inmediato empezó a integrarse con el nuevo grupo de jóvenes con quienes estaría por el resto de ese año.
Una de tantos días, ya casi al anochecer, debía cruzar uno de los sectores aledaños a China Town y que eran un tanto peligrosos, más para una chica como ella y por esto a diario iba acompañada por algunos amigos que vivían muy cerca de ella. Ese día -en especial- la acompañaba una de sus compañeras con quien más se identificaba y con quien ya tenía planes para irse a estudiar a la universidad en cuanto terminaran su preparatoria. La lluvia que había caído levantó una capa de niebla que no dejaba ver ni los adobes que recubrían la calle y los pasos se perdían en medio del humo; la otra chica agarró del brazo a Beatrice y le susurró sobre la presencia de cuatro hombres en el zaguan, junto al depósito de basura, la amiga se asustó y uno de los hombres advierte a los demás sobre la presencia de estas y entre los cuatro deciden encararlas y cortarles el paso. Uno de ellos toca el cabello de Beatrice pero ella no levanta la cara, la otra se atemoriza y les grita que las dejen en paz, ellos se ofenden y las toman a las dos del cabello arrastrándolas hasta la parte más oscura y solitaria del lugar, uno de ellos -el afroamericano- se queda vigilando la avenida mientras el otro mulato rasga el vestido de Beatrice, se baja su jean y comienza a penetrarla violentamente, los dos hombres restantes que eran chinos golpearon a su amiga quien empezó siendo igualmente violada. Cuándo el negro viola a Beatrice, el que vigilaba intercambió el lugar con uno de los chinos y se dispuso a hacer lo mismo con la amiga de ella pero la golpeó tan brutalmente que empezó a sangrar y antes de que él terminara con ella, ya la había matado. Todos se burlaban de las chicas mientras fumaban crack y al final cuando Beatrice estaba tirada en el piso uno de los chinos desenfundó su arma y le disparó a la cabeza, cuando creyeron que ambas ya estaban muertas huyeron del lugar.
Pasaron algunos años y Beatrice pasó por múltiples etapas que la tuvieron al borde del suicidio, su madre murió y la falta de oportunidades la convirtieron en una mujer fría que vendía su cuerpo en las calles para obtener dinero y poder solventar una vida de licor y drogas que la convirtieron en un ente cadavérico y sin una razón aparente para luchar por un futuro. Aunque la heroína y el crack no le produjeron una satisfacción total, los dejó para refugiarse de lleno en el alcohol y el cigarro y recuperar parte de su figura para resultar apetecible para sus clientes que ya no la visitaban tan a menudo. 
La situación en el vecindario cambió con el paso de los años y cuando ella ya contaba con 25 años, frecuentaba un lugar nocturno donde se reunían hombre de diferentes niveles que realizaban apuestas e intercambiaban productos y armas, Beatrice ya no consumía drogas pero si las comercializaba para obtener ganancia también del negocio y hacerse -de paso- con armas, automóvil y buena ropa. Esa noche acudieron al lugar unos hombres los cuales ella identificó como los culpables de su tragedia y de inmediato su sangre empezó a arder, deseaba matarlos allí mismo, sus ojos empezaron a brillar y su cerebro empezó a ametrallarla con las antiguas escenas vividas; habla con uno de sus conocidos y trata de sacarle información sobre los hombres que acababan de llegar, efectivamente eran los hombres y estarían algunos días allí ya que realizarían un gran negocio de tráfico de armas y que le resultaba a Beatrice como su mejor oportunidad de planear una venganza y purificar su alma, desde ese momento ella inició su más letal plan en contra de ellos.
Beatrice al día siguiente cortó su cabello y lo pintó de rubio, compró algo de ropa nueva y unos tacones, se preparó para llamar su atención esa noche y agarrando su cartera con tan solo algo de cocaína, una pistola automática y su labial en su interior condujo su carro al encuentro de sus víctimas quienes no faltaron al lugar.
Efectivamente pudo llamar la atención de los hombres quienes no la reconocieron y sucumbieron a sus encantos de inmediato y después de invitarles un poco de su polvo acordaron salir del lugar y dirigirse al parque, a las orillas del río Hudson en donde terminarían en una orgía fantástica con ella y que les garantizaba una faena inolvidable, una vez en el lugar uno de los chinos acuerda ser el primero en estar con la chica y mientras los otros se quedan en el carro fumando marihuana y crack, la mujer lleva al hombre de la mano detrás del matorral a unos cuantos metros del vehículo. ambos se desnudan y el hombre comienza a penetrar a Beatrice mientras esta sagazmente saca un puñal que llevaba enredado en sus medias de seda y en el mismo momento en que el hombre llega a su clímax, la mujer le perfora el estomago con la daga dejando expuestas sus viseras y de un golpe es aventado casi un metro al suelo y alcanza a gritar antes de que la mujer le clave la punta del metal en su cráneo; los hombres escucharon y alcanzaron a mirar a su compañero tendido en sangre y a ella tratando de alcanzar su cartera para sacar su pistola, uno de ellos enciende el vehículo y arranca mientras ella corre hacia ellos disparando en dos ocasiones sin acertar. Se devuelve hacia donde esta el hombre muerto y pacientemente lo arrastra hacia la orilla y lo deja caer al río, Beatrice se detiene un momento a pensar y se da cuenta de que acaba de descubrir lo que le proporciona una satisfacción total y por consiguiente lo que seguirá haciendo hasta que no quede uno de ellos vivo.
Los hombres decidieron hacer frente al ataque y buscaron de todas formas a la mujer quien había desaparecido de los lugares que frecuentaba pero lo que no sabían era que ella sabía exactamente donde encontrarlos a ellos y una de las noches en que los hombres estaban en el interior de un cuarto de hotel, ella bajó en un lazo desde la azotea y los sorprendió en la sala dejándolos en desventaja, les apuntó a la cara y le ordenó al afroamericano que se metiera al el cuarto con ella mientras a los otros los obligó a quedarse en la sala, segundos después se escucho un disparo y los hombres tumbaron la puerta pero ella ya no estaba, en un extremo estaba el hombre con un pedazo de vidrio atravezando su cara, su pantalón hasta la rodilla y el pene amputado tirado sobre el colchón, el cristal de la ventana estaba roto y vieron a la mujer corriendo por la calle, los dos hombres saltaron por la ventana y la siguieron, uno de ellos disparó y ella les respondió, a una cuadra pasaba una patrulla de la policía y el oficial pudo ver a la chica, frenó el auto y apuntándole de frente la obligó a tenderse en el piso, los otros hombres se detuvieron y regresaron mientras ella fue esposada y montada a la patrulla. El oficial en la estación sabía quienes eran los hombres y con que odio la mujer hablaba de ellos, pues ya antes habían sido arrestados por diferentes cargos y la justicia al final les otorgaba la libertad para seguir delinquiendo, ella en cierto modo estaba limpiando las calles de la escoria social y a él no le parecía del todo mal y después de permitirle a la chica meter su cabeza entre sus piernas debajo del escritorio y succionarle sus genitales la dejó ir dándole luz verde para purgar a cuantos ella quisiera y que limpiaría las calles de tanto maleante.
Las historias de la mujer y las muertes se regaron como pólvora en las calles y esto le dio una reputación de respeto y cierto estatus en los suburbios en donde ya no se hablaba de otra cosa sino de la mujer apodada "la purga", unos la veían como una salvadora y otros en cambio deseaban su muerte a toda costa. Dos noches después fueron encontrados los cuerpos de los dos hombres restantes en su lista quienes aparecieron dentro de un contenedor de basura, tenían la palabra "purga" en el pecho escrita con un cuchillo y un tiro en su frente.
Las muertes constantemente se hacen notar y aunque a Beatrice nadie la volvió a ver, sus vestigios se pueden conocer a lo largo de todo New York, las calles ya no están solas y los culpables pagarán su precio...una vez más el labial rojo se pasea por las noches...


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados  


1 comentario:

  1. Pedazo de justiciera que acabas de crear. No estaría mal que escribieras una serie de relatos de ella. Suena bien lo de "la purga".

    Saludos

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