Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

miércoles, 28 de mayo de 2014

SECRETOS DE LA NOCHE

SECRETOS DE LA NOCHE






...Esa noche llovía en todos lados, el bosque estaba oscuro y en ocasiones se iluminaba con los relámpagos que caían sin cesar, todo invitaba a la extravagancia y la agitación sumada al miedo que tenía, aceleraba mi corazón hasta ahogarlo en jadeos sistemáticos. Atrás había quedado mi vida, la que solía vivir por momentos atrapada en el estatus de una casa y el rol de esposa que llevaba a cuestas ya por varios años...lo dejé todo sin pensarlo, buscando aquella magia que siempre soñé y que por mucho tiempo fuera presa de mis deseos utópicos, disolviéndose entre la rutina, eventos sociales y las cuatro paredes que limitaban mi espacio. Esa noche era especial y no me importaban las consecuencias de mis actos, ni siquiera me importaba la vida misma, estaba dispuesta a perderme en la noche hasta morir, ser raptada por el incubo nocturno y detener el tiempo en el momento exacto, apretarlo y disfrutarlo, locamente.
Casi sin notarlo él hombre de la noche apareció de entre las sombras y fijó su mirada en mi, y yo caí presa de su deseo, me habló sin siquiera hablar y me sedujo con sus movimientos, salvaje y tierno se acercó al árbol en donde yo yacía y aspiró mi perfume, lo guardó en sus recuerdos y me invitó a seguirlo con una sutil caricia de sus manos, podía percibir su deseo y su tacto quemaban mi cordura; era mezcla exacta de delirio y miedo, pero yo estaba lista para huir de lo que solía ser y llegar a la cumbre de mis emociones, solo con él, por siempre. La luna asomaba su esporádica luz mientras nuestras sombras en penumbra reflejaban la posesión de nuestras almas, el formaba parte de mis sueños inconscientes desde que era niña y su fuerza manejaba el timón de mi voluntad hasta hundirme en la inclemencia de su cuerpo, sus manos deslizaban mi camisa húmeda por la lluvia y se anidaban en mis senos llenándolos de calor profundo que respondían más allá de mi control, mi voluntad fue doblegada por aquel visitante nocturno y sin darme tiempo a arrepentimientos lo acepté hasta el cansancio. Las estrellas brillaban en medio de nuestra fantasía y el vapor de nuestros cuerpos se elevaba entre las ramas de los árboles llevándose consigo el momento, nuestro momento que lentamente era absorbido por el universo transformándolo en un grito ahogado de pasión, lujuria y locura. Nada a mi alrededor era más sublime que la entrega mutua de almas en aquel lugar sin paredes, la naturaleza como testigo y nuestros cuerpos desnudos mojados en sudor y ambrosía que se mantuvieron tibios, robándole tiempo al mismo tiempo, deteniendo todo a nuestro alrededor mientras nos amábamos una y otra vez, él tomaba mi cadera y yo rasgaba su espalda sobre la ondulación de nuestros cuerpos y mi espíritu escapaba a mi respiración mientras él continuaba sumido en mi cuerpo como su única metáfora viviente, la cuál necesitaba para vivir convirtiéndome en cómplice de sus deseos más perversos.  
La oscuridad más densa que precede a la mañana nos atrapa sobre la hierba en la cual no parábamos de amarnos como si de la eternidad se tratase, olvidándonos del yugo del día que nos descubriría en nuestra propia desnudez convirtiéndonos en aquello que sobrepasa los secretos de la noche y separando nuestras almas de la conexión celestial en la que solo llegamos a ser alguien mientras todo duerme a nuestro al rededor.
Izabel regresó a casa dejando a un lado todo lo vivido aquella noche, pero conservando la huella imborrable de aquel hombre que la sigue todo el tiempo y que acosa sus pensamientos de lujuria; esperando encontrarlo otro día y posiblemente en otras circunstancias. Se acuesta sobre la cama y se envuelve entre las sabanas, su esposo aún no llega y el frío de su ausencia la tienen sin cuidado, ella sabe que en cualquier momento él llegará y contando los segundos del reloj clavado en la pared se funde lentamente en el cansancio que le produjo su intensa noche de pasión y cae dormida. El hombre llega sin ser notado y se acomoda en su lado de la cama, es sábado en la mañana y no hay prisa para despertar temprano.
- Descansa pequeña, esta noche será diferente, no habrá lluvia pero habrá un estanque lleno de agua en donde te encontraré en otra de nuestras fantasías-. Izabel abre los ojos y sonríe, ambos se preparan para una noche más...


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados





















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas Anteriores

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...