Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

jueves, 26 de junio de 2014

PARA QUE NO TE ARREPIENTAS

PARA QUE NO TE ARREPIENTAS
(La única oportunidad)



La carcajada de Laura se escuchó a lo largo de la cuadra después de haber dejado con la boca lista para un beso a Jason, para cuando el abrió los ojos la chica ya estaba unos pasos detrás de él, burlándose y aprovechándose de que él estaba enamorado locamente de ella. Obviamente, ella también lo usaba en ocasiones cuando necesitaba un poco de ayuda extra, ya fuera para sus tareas o simplemente uno de los gustos que ella quería darse y que Jason estúpidamente le daba desinteresádamente.
jason era un chico agradable y de buena familia, sus gustos por la vida y la satisfacción que obtenía de ella le resultaban totalmente una aventura, además de su obsesión por Laura, a quien amaba aún desde el pañal y con quien había crecido en la misma cuadra del vecindario donde vivían con sus padres, respiraba por la mujer y la encontraba -incluso- hasta en las canciones de rock and roll que escuchaba en el mundo adentro de su habitación. 
Dejando su adolescencia y ya después de poco tiempo en la universidad, inexplicablemente terminaron inclinándose por la misma carrera y la dinámica desde su niñez continuó, siendo Jason el más utilizado en una relación de amistad-abusiva que se prolongó mucho más por fuera de las aulas, coincidiendo además, en la misma empresa en expansión que se ubicó en su ciudad, reclutando a un buen número de universitarios con diferentes aptitudes y los contrató de inmediato. jason y Laura pasaron a ser compañeros de trabajo y su oficina estaba relativamente cerca la una de la otra, ella en finanzas y el en la parte creativa del concepto de la empresa; ambos se mantenían juntos la mayor parte del tiempo en la empresa y en ocasiones compartían una que otra cerveza en el bar de la esquina 77, las noches de frío o invierno, ella siempre sonreía pero no se interesaba en jason, él (por el contrario) disfrutaba los momentos a su lado y la deseaba tanto como a su vida. 
Las salidas al bar se hicieron más constantes y ya para esto, Laura se había encontrado con uno de los amigos de infancia que no le resultaba indiferente, acudía también al bar y comenzó a frecuentar su mesa; ella estaba encantada y Jason, no tanto. A laura le gustó haber encontrado un viejo amigo de la escuela y empezó a alejarse un poco de jason, aunque seguía yendo a su apartamento en busca de ayuda y un poco de trabajo extra que ella le llevaba para poder terminar los balances de cada mes. Jason estaba seguro que la atracción de Laura por su amigo era tan solo pasajera y mientras ella no dejara de ir a su casa, él podría esperar; él disfrutaba estar con ella y ella -indiferente- lo usaba a cada rato.
El día en que Jason saldría de la ciudad a ver a sus padres estaba cerca, los parciales finales y el termino del semestre encontraron a un Jason relajado y preparado para el siguiente ciclo, Laura terminó un poco mal y en esa ocasión debería quedarse en las vacaciones y tomar clases extras de dos materias que le tenían el promedio por el suelo. Obviamente, ella acudió a Jason para que el fuera quien le diera esas clases y así pasar la prueba para poder matricularse al próximo nivel; esta vez Jason no dejaría que ella lo manipulara y tan solo le permitió quedarse unos días en su apartamento a cambio de que ella mantuviera limpio el lugar hasta que él regresara del viaje. Ese sábado llegó rápido, a las siete de la tarde debería estar en el aeropuerto para poder ingresar rápido y no esperar mucho hasta la hora del despegue, ella lo llevó en su auto y regresó al departamento, de paso, pero antes de llegar a la casa se detuvo en la licorería y compro una buena botella de champagne, unos cuantos chiclets y un paquete de tabaco; la cita con su amigo en la casa de Jason ya estaba programada y justo aquella noche ambos pasarían una velada inolvidable. 
El vuelo de Jason se retrasó por un inconveniente de la aerolínea que debía despegar una hora atrás, la falla del motor de una de sus turbinas hizo que se atrasara el vuelo con una posible extensión de 24 horas ya que no había disponibilidad inmediata por parte de otras empresas de aviación que despegaban de allí, Jason se sentó en una de las sillas del pasillo y permanecería allí a la espera de su salida. 
El timbre de la puerta sonó y Laura no respondió, la puerta se abrió lentamente y frente a ella estaba Laura sentada, la chimenea estaba prendida y al escuchar el clic de la chapa menciona el nombre de su galán, al que esperaba ansiosa, lo invita a acercarse y le extiende sus labios rojos, él accede y la besa de inmediato; ambos empiezan en un concierto de caricias, unas sutiles y otras apasionadas, ambos deseaban ese momento y el fuego del momento los llevó hasta la habitación, no necesitaron palabras para comunicarse, todo parecía estar planeado de esa manera. Ambos hicieron el amor tomando el tiempo suficiente para recorrer cada centímetro de sus cuerpos, Laura se mantuvo con la venda en sus ojos y su amante sin palabras la llevaba hasta la gloria. El amor se consumó y la calma del momento descubrió los ojos de Laura, Jason sudaba frente a ella, la acariciaba lentamente y el colapso de sus ojos la hizo detenerse súbitamente, el hombre quien le hacía el amor no era el chico que ella esperaba y con quien iba pasar aquella noche; Laura sale del cuarto mientras tropieza tratando de ponerse uno de sus zapatos, sus calzones a medio subir y el mareo de la impresión la hizo tambalearse apoyando su brazo en la pared, por un momento se detuvo y miró atrás, no daba crédito a lo que había sucedido y mucho menos que el gran amante haya resultado siendo Jason. El sudor en su frente no secaba y aún la vibración del momento la tenían aturdida, llegó a la sala mientras acomodaba sus senos en su sostén, el timbre sonó y ella se acercó hasta la puerta, el hombre con quien debería de pasar esa noche estaba allí afuera, por alguna razón no pudo acudir a la hora pactada y en ese momento había ido, quizá a resarcir su error o invitarla a algún lugar por fuera de la casa; ella duda en abrir y antes de tocar la chapa se detiene, mira a través de la pequeña mirilla en la entrada y ve como el hombre se aleja, ella se voltea y recuesta su espalda en la puerta y cierra sus ojos, luego los abre y decidida se dirige de nuevo a la habitación donde estaba, algo ha decidido en ese momento y se dispone a disfrutar de lo que viene.
Jason esta en la habitación y escucha el toque de la puerta, del otro lado está Laura quien pronuncia su nombre, él no se levanta de la cama y ella toca a la puerta nuevamente, sin pensarlo la puerta se abre y del otro lado se ven los ojos ardientes de Laura que ingresa a la habitación...


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados


martes, 17 de junio de 2014

GLADIADOR (SANGRE, SUDOR Y PASIÓN)

GLADIADOR
(SANGRE, SUDOR Y PASIÓN)




El Ludus se había llenado de nuevos gladiadores que habían llegado de Capua, provenientes de diferentes poblados, unos cercanos y otros traídos de lugares más lejanos a donde el Cesar ya había impuesto el poderío letal de su imperio que se expandía con cada campaña, estos nuevos hombres llegaban como reposición a las múltiples bajas que había sufrido el Lanista dueño de la arena en las batallas y que constantemente servía para complacer no solo los deseos de funcionarios del senado sino los que también diezmaban las mujeres, esposas de los mismos romanos sedientas de sexo y orgías de todo tipo que disfrutaban con el derramamiento de sangre de los hombres más débiles, conservando los más viriles y sanos para sus propósitos personales en las interminables noches de lujuria. 





Uno de esos esclavos originario de la Galia se convirtió en el preferido por una de las esposas del pretoriano que estuvo de visita en casa del lanista por aquellos días, su objetivo era promover a algunas casas de gladiadores que se encargarían de engalanar con sus actos de muerte al famoso coliseo que se encontraba en el corazón de Roma y con el motivo de la re apertura del mismo, donde se buscaba la distracción de la gente de los discursos republicanos de algunos senadores que buscaban la disolución del imperio.
El gladiador galo había logrado una serie de preferencias por parte de la esposa del lanista y unas cuantas mujeres más influyentes, además de su destreza con la espada sobre la arena; era una especie de "júpiter" romano y muchas veces llamado por las mujeres como la reencarnación de Priapo, él las llevaba al éxtasis total en sus ritos sexuales en los que era el predilecto de todas, incluso de las más pervertidas. El galo había fijado su mirada en una de las hijas del amigo de su amo y perteneciente a la guardia pretoriana, ambos se habían enamorado en una de sus incursiones en secreto al cuarto donde este dormía y en donde compartían las noches interminables más sexuales y placenteras de toda su existencia, ella apenas pasaba de sus 18 años y la calidez de su cuerpo y suavidad de sus senos enloquecieron al gladiador que no dudaba en someterla a sus encantos muy por encima de las pretensiones de la mujer del lanista, aún sabiendo que su sangre correría si era sorprendido poniendo una mano sobre la joven mujer. 




Las mujeres iban y venían en su cama y muchas incluso llegaban a mitificarlo y viajaban territorios extensos solo para percatarse de lo que las demás mujeres contaban de él y obviamente no dudaban en poseer al esclavo-gladiador y llevarse consigo una muestra del poderío del galo seductor y guerrero. Su vida giraba en torno a la voluntad de todos los que estaban a su alrededor convirtiéndolo en un objeto de deseo interminable, batallas en la arena y sexo en la cama y en donde fuera, al comienzo todo parecía tener sentido pero con el tiempo en su cabeza se fijaba la idea de obtener su libertad y poder casarse y tener una familia, la joven chica compartía con él ese gran sueño y en ocasiones hablaban sobre ese momento, imaginaban una vida alejada de la arena y de todo lo que este tenía que pasar para poder continuar con vida. Con el paso de los días ella le propuso huir de la arena con la ayuda de unos cuantos amigos que estaban dispuestos a colaborar, ella pagaría unas cuantas monedas de oro e intercedería con su padre para otorgar una serie de favores en secreto a los que le ayudaran, la idea acrecentó la ilusión del galo y desde ese momento se propuso en planear el momento en el que abandonaría el ludus y escaparía junto a la mujer de su vida hacia tierras lejanas donde ambos formarían una unión y en donde ella misma abandonaría su condición de romana para vivir libre de títulos y beneficios que le eran cedidos por medio de su padre.
ya estaba próximo el día en que todo se daría para que él dejara ese lugar y la joven le daba unas instrucciones importantes para después de que saliera de la casa del lanista, afuera lo esperaría un caballo y ropa de soldado para que pudiera avanzar hasta el lugar en el que le esperaría uno de los cómplices encargado de llevarlo hasta las afueras de la ciudad donde la joven lo esperaría para juntos emprender un camino desconocido hasta ese entonces. 
Ninguno de los dos sospechó la presencia de la esposa del lanista quien se apostó justo detrás de la puerta donde logró escuchar lo que planeaban, después de que la joven se marchó, ella se escabulló entre las sombras pero no habló sobre esto con su esposo sino que planeo una manera de vengarse de quien -ella creía- le merecía respeto y lealtad.




Al día siguiente la mujer citó a la joven para que se vieran y tomaran un baño con pétalos de rosa juntas, antes de que esta partiera con su padre a Roma y tuvieran una despedida por todos los días en que esta fuera su huésped de honor en la casa y que no olvidara la amistad que ambas habían cultivado. Antes del medio día ella mando a traer al galo y en el momento de tenerlo frente a ella, se abalanzó sobre él y de un solo tirón le quito su greguesco, dejando su miembro expuesto, de inmediato ella abrió su vestido y en medio de una sutileza imperfecta le ordenó al galo que la penetrara, este accedió y ambos se encendieron en medio de una sincronía que la hacía gemir de placer, en medio del acto la joven se aproximaba y se detuvo antes de cruzar las cortinas de lienzo semi transparente, la mujer del lanista logra verla por uno de los extremos y de inmediato interroga al galo antes de que la muchacha entrara, ella le insinúa sobre su atracción sobre la joven y a la vez le advierte lo que pasaría si él osara tocarle un pelo siquiera; el gladiador se muestra indignado y sin darse cuenta de la presencia de la chica empieza hablar contra ella, incluso la ofende al momento de llamarla niña malcriada y asegurando que tan solo la mujer del lanista es la única mujer con la que él desea hacer el amor. La chica del otro lado da un paso atrás y después de dejar rodar una lagrima por su mejilla se devuelve destrozada y totalmente desilusionada.
El día de la fuga empieza normalmente en la arena y la ausencia del señor del ludus, además de unos cuantos soldados le dan la tranquilidad al galo e intuye que todo marcha de acuerdo a lo planeado, poco después de las 9 de la mañana recibe la señal por parte de uno de los amigos de la joven, aprovechando que los demás gladiadores se encuentran entrenando y que el Doctore está dirigiéndolos, reúne unas cuantas cosas y cruza los primeros portales que le separan de la calle y a su libertad, una vez llega al lugar donde le espera el caballo lo sorprende uno de los pretorianos escondidos entre los matorrales quien lo golpea hiriéndole de muerte con su gladius, la chica montada en otro caballo se acerca a él y con una señal al soldado ordena su detención, después de esto se marcha al galope.
El galo la observa alejarse mientras llora en silencio, con su acto ha ganado su propia muerte y entre llanto y sangre en la boca grita el nombre de su amada quien no escucha sus lamentos.
El ludus se tiñe de sangre...un gladiador se dispone a partir...




Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados
Imágenes propiedad de STARZ (Original series)




sábado, 7 de junio de 2014

EL BAR DE LA SEDUCCIÓN

EL BAR DE LA SEDUCCIÓN
(Bitacora)



5:40 pm en el bar de la seducción:
El hombre tomaba una cerveza sentado en una de las sillas al otro lado de la barra, escuchaba una canción de esas de rock que retumbaba en cada rincón; la noche se aproximaba y era el comienzo del desfile de hombres y mujeres sedientos de alcohol que departían noche a noche en las mesas de aquel salón. El cielo esa tarde se rasgó rompiendo en lluvia y relámpagos por doquier, sorprendiendo solo a unos pocos que alcanzaron a llegar antes de aquel fuerte vendaval. 
La puerta estilo viejo oeste se entre abrió y golpeando estrepitosamente advirtió de la presencia de un nuevo invitado aquella noche; el hombre de la barra volteó y tan solo el destello de una larga cabellera pudo encontrar en medio de la luz de la tormenta que se colaba a través de la ventana. Ella se agachó y secó un instante sus piernas mientras levantaba la mirada y se quitaba su gabán, sacudió su cabello muy sensual y con un giro de su cabeza se ubicó en los ojos del hombre que la observaba sin parar, él bebió un sorbo de su cerveza y la siguió con su mirada hasta el lugar que ella había escogido para sentarse, el impacto que ella había producido en él fue brutal y ella lo notó, era posible también que aquella noche la chica buscara un buen lugar para beber o simplemente el choque con el hombre hubiera provocado en su interior una extraña sensación dispuesta a alborotar lo más profundo de sus instintos.

7:22 pm él en la barra, ella en la mesa frente a él: 
Las cervezas ya lucían su poder en aquel hombre y la chica ya encendía su briquette, inhalando su cigarro e invitando al hombre a ver la penumbra que lucía en la distancia y que se distorsionaba al compás de la flama en su poder, las miradas continuaron ante el poder que ejercía en él el cruce de piernas que ella le mostraba, entre liguero azul y las sensuales medias de seda por encima de sus rodillas que invitaban al más lujurioso sentimiento. El bebía de su frasco y olvidaba la canción de rock que le seguía, recorría con sus ojos cada poro de su cuerpo esperando el siguiente movimiento que le indujera al placer más erótico y total, el calor se hizo preso de ambos envueltos entre lluvia, humo y alcohol.

9:03 pm Confrontación:
La chica está de pie y toma un poco del cóctel, deja el vaso en la mesa y sonríe frente al chico mientras camina hacia él, sus pasos moldean la figura que le roba luz a la oscuridad y se acerca sin espera dando un beso sin reparo en los labios de aquel chico con suspiro a Chardonnay unido a un exquisito olor a Partagás. El hombre no respira y queda inmóvil al sentir aquellos labios al rozar, su aliento se enmudece y sus palabras no funcionan en su cabeza, el intuye su poder y mano al pecho ella rompe su botón introduciendo pasión y seducción al contacto de sus uñas en sudor y desesperación. El hombre muere por sus besos y caricias sin oponer su convicción y el absurdo corazón que rebota en su pecho, le eleva el alcohol que ya rebota en su cerebro. Ambos se conocen presa del momento y le roban a la magia la más pura sensación, ambos se soñaban en sublime seducción y aquel día ya fue impuesta cual alianza celestial.

9:33 pm en el pasillo...:
El agua en la cara de aquel hombre fluirá como calmante que disuelva aquel instante entre locura y desesperación, el baño está a unos pasos y las piernas de la chica se interponen a su paso saltando a su cintura en completa sincronía, lo recuestan en el muro y le invitan al deseo más ardiente olvidando la presencia de los pocos visitantes perdidos por doquier, en medio de la oscuridad de aquel lugar. La lengua de su chica lo envuelve en su locura y el susurro en su hombro lo perfora como avispa mientras esta lo convida a ingresar en el dominio de su cuerpo. Falda en la cintura, y sus senos como espías que lo llevan al delirio, debilitan su cordura la cual cae con su ropa; el rock aún se escucha entre acordes de guitarra que se pierden entre sexo, besos y sudor. La lujuria insaciable de los cuerpos en ardor se sublima a cada instante y no termina de saciar, se funde entre los dos y ambos buscan no parar...

10: 42 despedida.
La explosión de sus sentidos los eleva al más puro color del sabor entre cuerpos húmedos y tibios, ambos se mezclan en fluidos mortales de orgasmos volubles entre ambrosía y tiernas pasiones que sucumben ante la más mínima intromisión que los desnuda y los delata en su juego de amor. 
la noche se pierde, se esfuma y se muere llevándose consigo a la mujer entre tacones de dolor y un simple adiós ligero que no alcanzó a ser mayor, y aquel hombre que quedó clamándole a la noche el privilegio de tener una vez más la mirada y el rubor del erotismo traducida en cuerpo y piel.


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados 


domingo, 1 de junio de 2014

SUSURROS DESESPERADOS

SUSURROS DESESPERADOS


Las circunstancias propias de la vida y la magia eterna que escapa del universo hacen que este conspire a nuestro favor, en muchas ocasiones, sacudiendo nuestras fibras y dando testimonio fehaciente del sentimiento puro, perceptible solo por aquellos a quienes la vida les resulta apasionada en todo sentido. Aunque algunas veces este sentimiento pasa desapercibido por aquellas mentes dormidas o que simplemente respiran sin una razón más allá de la razón. Lo más sublime de la vida misma es ser elegido para dicho regalo, y más aún, entender el mensaje tan pronto este se asoma a tu cabeza y no te deja en paz ni un instante.
Andrea es una chica hermosa, a sus casi 25 años se proyecta en un mundo lleno de emociones, ella posee una capacidad especial para sentir, más allá de lo normal y esto le ha permitido madurar un carácter fuerte y en ocasiones perfeccionista. Tal vez no sea el tipo de mujer cosmopolita pero eso no importa, sus vivos labios rosa evocan la suavidad y perfección de cualquier musa inspiradora, sensible y llena de pasión, se esconde entre letras para sublimar los más puros sentimientos desbordantes de pasión. Aunque en ocasiones estaba rodeada de gente, ella sabía que estas personas no ocupaban el espacio destinado para eso que ella siempre había soñado y que a diario gritaba sintiendo no ser escuchada; ya en la soledad de su habitación exploraba los ilimitados placeres que asaltaban su cabeza. Día a dia Andrea vagaba por el mundo disfrazada de estudiante, de amiga, de hija y de muchos otros títulos banales y sin importancia que la limitaban en una sociedad absurda y llena de prejuicios, donde debía sobresalir para complacer las normas estúpidas con las que creció.
Transcurrió una noche entre abril y mayo, Andrea estaba sentada frente a su ordenador y sin pensarlo, las extrañas letras que alguien lejos de allí escribió, le resultaron exactas, sabía que le pertenecían, que habían sido escritas para ella; sintió que ella era la dueña absoluta de esa poesía aún antes de ser escrita y tal vez no estaba equivocada. Ella esperó paciente hasta escuchar el eco de su espíritu y bastaron unas cuantas frases más para aceptar en su interior lo que ya sentía, estaba segura de eso. Al principio se dio un acercamiento un poco esquivo y sin mucha trascendencia; del otro lado, aquel hombre que escribía sin cesar, enviaba sus pensamientos por doquier y estos se movían como las olas del océano buscando anidarse en el lugar exacto, aquella chica ya danzaba en medio de la poesía intentando escapar de su poder pero la unión se había hecho, por más que se resistiera ya estaba prendada a aquel hombre que le enviaba magia estando lejos y que ella recibía emocionada y nerviosa.   
El momento llegó y como muchas de las cosas inexplicables en esta vida, las primeras frases entre ambos iniciaron una de las relaciones más intensas, apasionadas y cargadas de sentimiento puro. Ella ya no dormía sola, sino que este hombre la acompañaba en sus noches de soledad mientras afuera llovía,  ella observaba el agua rodar por el cristal de su ventana soñando con la tibia mano de su amante virtual posándose en su piel, haciendo el amor en el Olimpo cual inmortales amantes de la mitología aún no escrita, las jornadas en la ducha en medio del humo del agua caliente la transportaban al lugar donde el estaba y cerrando sus ojos lo invitaba una y otra vez a pasar para quedarse por siempre en su alma, ella sentía el cuerpo de su hombre cubrir su desnudez y su misma soledad, imaginaba sus manos recorrer cada centímetro de su piel hasta perderse en el suspiro tenue que se ahogaba en el silencio, le entregaba su cuerpo y su alma para que el habitara allí, no deseaba dejarlo ir... jamás. Ella ya no fue la misma persona desde ese momento, ambos vivieron la locura más cuerda de toda su existencia y por estos días se ven caminar por las calles, cada uno en su país, pero con el recuerdo de su amor tan vivo como el fuego...esperando aquel momento, en el que la vida los reúna para juntos escribir la mejor novela inmortal.


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados



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