Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

sábado, 7 de junio de 2014

EL BAR DE LA SEDUCCIÓN

EL BAR DE LA SEDUCCIÓN
(Bitacora)



5:40 pm en el bar de la seducción:
El hombre tomaba una cerveza sentado en una de las sillas al otro lado de la barra, escuchaba una canción de esas de rock que retumbaba en cada rincón; la noche se aproximaba y era el comienzo del desfile de hombres y mujeres sedientos de alcohol que departían noche a noche en las mesas de aquel salón. El cielo esa tarde se rasgó rompiendo en lluvia y relámpagos por doquier, sorprendiendo solo a unos pocos que alcanzaron a llegar antes de aquel fuerte vendaval. 
La puerta estilo viejo oeste se entre abrió y golpeando estrepitosamente advirtió de la presencia de un nuevo invitado aquella noche; el hombre de la barra volteó y tan solo el destello de una larga cabellera pudo encontrar en medio de la luz de la tormenta que se colaba a través de la ventana. Ella se agachó y secó un instante sus piernas mientras levantaba la mirada y se quitaba su gabán, sacudió su cabello muy sensual y con un giro de su cabeza se ubicó en los ojos del hombre que la observaba sin parar, él bebió un sorbo de su cerveza y la siguió con su mirada hasta el lugar que ella había escogido para sentarse, el impacto que ella había producido en él fue brutal y ella lo notó, era posible también que aquella noche la chica buscara un buen lugar para beber o simplemente el choque con el hombre hubiera provocado en su interior una extraña sensación dispuesta a alborotar lo más profundo de sus instintos.

7:22 pm él en la barra, ella en la mesa frente a él: 
Las cervezas ya lucían su poder en aquel hombre y la chica ya encendía su briquette, inhalando su cigarro e invitando al hombre a ver la penumbra que lucía en la distancia y que se distorsionaba al compás de la flama en su poder, las miradas continuaron ante el poder que ejercía en él el cruce de piernas que ella le mostraba, entre liguero azul y las sensuales medias de seda por encima de sus rodillas que invitaban al más lujurioso sentimiento. El bebía de su frasco y olvidaba la canción de rock que le seguía, recorría con sus ojos cada poro de su cuerpo esperando el siguiente movimiento que le indujera al placer más erótico y total, el calor se hizo preso de ambos envueltos entre lluvia, humo y alcohol.

9:03 pm Confrontación:
La chica está de pie y toma un poco del cóctel, deja el vaso en la mesa y sonríe frente al chico mientras camina hacia él, sus pasos moldean la figura que le roba luz a la oscuridad y se acerca sin espera dando un beso sin reparo en los labios de aquel chico con suspiro a Chardonnay unido a un exquisito olor a Partagás. El hombre no respira y queda inmóvil al sentir aquellos labios al rozar, su aliento se enmudece y sus palabras no funcionan en su cabeza, el intuye su poder y mano al pecho ella rompe su botón introduciendo pasión y seducción al contacto de sus uñas en sudor y desesperación. El hombre muere por sus besos y caricias sin oponer su convicción y el absurdo corazón que rebota en su pecho, le eleva el alcohol que ya rebota en su cerebro. Ambos se conocen presa del momento y le roban a la magia la más pura sensación, ambos se soñaban en sublime seducción y aquel día ya fue impuesta cual alianza celestial.

9:33 pm en el pasillo...:
El agua en la cara de aquel hombre fluirá como calmante que disuelva aquel instante entre locura y desesperación, el baño está a unos pasos y las piernas de la chica se interponen a su paso saltando a su cintura en completa sincronía, lo recuestan en el muro y le invitan al deseo más ardiente olvidando la presencia de los pocos visitantes perdidos por doquier, en medio de la oscuridad de aquel lugar. La lengua de su chica lo envuelve en su locura y el susurro en su hombro lo perfora como avispa mientras esta lo convida a ingresar en el dominio de su cuerpo. Falda en la cintura, y sus senos como espías que lo llevan al delirio, debilitan su cordura la cual cae con su ropa; el rock aún se escucha entre acordes de guitarra que se pierden entre sexo, besos y sudor. La lujuria insaciable de los cuerpos en ardor se sublima a cada instante y no termina de saciar, se funde entre los dos y ambos buscan no parar...

10: 42 despedida.
La explosión de sus sentidos los eleva al más puro color del sabor entre cuerpos húmedos y tibios, ambos se mezclan en fluidos mortales de orgasmos volubles entre ambrosía y tiernas pasiones que sucumben ante la más mínima intromisión que los desnuda y los delata en su juego de amor. 
la noche se pierde, se esfuma y se muere llevándose consigo a la mujer entre tacones de dolor y un simple adiós ligero que no alcanzó a ser mayor, y aquel hombre que quedó clamándole a la noche el privilegio de tener una vez más la mirada y el rubor del erotismo traducida en cuerpo y piel.


Hector Ruiz-Ospina
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