Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

domingo, 1 de junio de 2014

SUSURROS DESESPERADOS

SUSURROS DESESPERADOS


Las circunstancias propias de la vida y la magia eterna que escapa del universo hacen que este conspire a nuestro favor, en muchas ocasiones, sacudiendo nuestras fibras y dando testimonio fehaciente del sentimiento puro, perceptible solo por aquellos a quienes la vida les resulta apasionada en todo sentido. Aunque algunas veces este sentimiento pasa desapercibido por aquellas mentes dormidas o que simplemente respiran sin una razón más allá de la razón. Lo más sublime de la vida misma es ser elegido para dicho regalo, y más aún, entender el mensaje tan pronto este se asoma a tu cabeza y no te deja en paz ni un instante.
Andrea es una chica hermosa, a sus casi 25 años se proyecta en un mundo lleno de emociones, ella posee una capacidad especial para sentir, más allá de lo normal y esto le ha permitido madurar un carácter fuerte y en ocasiones perfeccionista. Tal vez no sea el tipo de mujer cosmopolita pero eso no importa, sus vivos labios rosa evocan la suavidad y perfección de cualquier musa inspiradora, sensible y llena de pasión, se esconde entre letras para sublimar los más puros sentimientos desbordantes de pasión. Aunque en ocasiones estaba rodeada de gente, ella sabía que estas personas no ocupaban el espacio destinado para eso que ella siempre había soñado y que a diario gritaba sintiendo no ser escuchada; ya en la soledad de su habitación exploraba los ilimitados placeres que asaltaban su cabeza. Día a dia Andrea vagaba por el mundo disfrazada de estudiante, de amiga, de hija y de muchos otros títulos banales y sin importancia que la limitaban en una sociedad absurda y llena de prejuicios, donde debía sobresalir para complacer las normas estúpidas con las que creció.
Transcurrió una noche entre abril y mayo, Andrea estaba sentada frente a su ordenador y sin pensarlo, las extrañas letras que alguien lejos de allí escribió, le resultaron exactas, sabía que le pertenecían, que habían sido escritas para ella; sintió que ella era la dueña absoluta de esa poesía aún antes de ser escrita y tal vez no estaba equivocada. Ella esperó paciente hasta escuchar el eco de su espíritu y bastaron unas cuantas frases más para aceptar en su interior lo que ya sentía, estaba segura de eso. Al principio se dio un acercamiento un poco esquivo y sin mucha trascendencia; del otro lado, aquel hombre que escribía sin cesar, enviaba sus pensamientos por doquier y estos se movían como las olas del océano buscando anidarse en el lugar exacto, aquella chica ya danzaba en medio de la poesía intentando escapar de su poder pero la unión se había hecho, por más que se resistiera ya estaba prendada a aquel hombre que le enviaba magia estando lejos y que ella recibía emocionada y nerviosa.   
El momento llegó y como muchas de las cosas inexplicables en esta vida, las primeras frases entre ambos iniciaron una de las relaciones más intensas, apasionadas y cargadas de sentimiento puro. Ella ya no dormía sola, sino que este hombre la acompañaba en sus noches de soledad mientras afuera llovía,  ella observaba el agua rodar por el cristal de su ventana soñando con la tibia mano de su amante virtual posándose en su piel, haciendo el amor en el Olimpo cual inmortales amantes de la mitología aún no escrita, las jornadas en la ducha en medio del humo del agua caliente la transportaban al lugar donde el estaba y cerrando sus ojos lo invitaba una y otra vez a pasar para quedarse por siempre en su alma, ella sentía el cuerpo de su hombre cubrir su desnudez y su misma soledad, imaginaba sus manos recorrer cada centímetro de su piel hasta perderse en el suspiro tenue que se ahogaba en el silencio, le entregaba su cuerpo y su alma para que el habitara allí, no deseaba dejarlo ir... jamás. Ella ya no fue la misma persona desde ese momento, ambos vivieron la locura más cuerda de toda su existencia y por estos días se ven caminar por las calles, cada uno en su país, pero con el recuerdo de su amor tan vivo como el fuego...esperando aquel momento, en el que la vida los reúna para juntos escribir la mejor novela inmortal.


Hector Ruiz-Ospina
Derechos reservados



2 comentarios:

  1. Gracias Héctor

    La escribirán, seguro que lo harán...

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  2. De alguna forma ya lo escribieron, pues ese amor por si mismo es inmortal y seguro trasciende distancia, tiempo y dimensiones. Cuando amas de verdad, ese amor nunca te abandona, y tampoco la fe.

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