Libro
Presentado en la 25ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011.

jueves, 30 de octubre de 2014

MUERE LENTAMENTE MUJER DE PELO ROJO "CASTIGO"

MUERE LENTAMENTE 
MUJER DE PELO ROJO
"CASTIGO"
(Final)




Ana estaba inconsciente en el asiento trasero del carro, la adrenalina del momento hizo que fuera inevitable llamar la atención de unos cuantos hombres que salían del bar, El pedal del acelerador impulsaba el vehículo a una gran velocidad amenazando con salirse de la calle en las curvas que estaban ocultas por la niebla. En cuestión de minutos Bob, el hombre que rescato a la chica de una muerte inminente, pudo darse cuenta de varios carros que lo seguían de cerca, uno de ellos se enfilo hasta quedar justo detrás de la puerta donde él conducía, sacó una pistola y disparó contra él impactando el parabrisas haciéndolo estallar en mil pedazos, la explosión hizo que Bob perdiera el control del vehículo orillándolo a hacer una maniobra peligrosa. El carro se apresuro hacia el barranco a unos cuantos metros del precipicio, el giro obligó a Bob a escapar por un camino al lado de la carretera totalmente desconocido, uno de los hombres que los perseguía no tuvo tanta suerte y su carro se chocó de frente con la gran roca haciéndolo volcar dando giros sobre el pavimento húmedo e incendiándose casi en el acto, el otro carro que conducía el tirador se detuvo antes de ingresar al camino oscuro, espero a otro de los vehículos que andaba con ellos pero este no quiso continuar; se detuvo un momento, cargó su arma nuevamente y sacó un revolver que traía debajo del asiento y lo acomodó entre sus piernas, aceleró su carro y se internó entre las sombras y niebla que cubrían todo el camino, estaba decidido a detener a la pareja que escapaba velozmente antes de que estos desaparecieran de su alcance.
El agua que caía sin parar pronto hizo que el terreno se hiciera resbaloso convirtiéndolo intransitable para el hombre que estaba decidido a cazarlos a ambos, frente a él habían 3 caminos que se dirigían a diferentes lugares, la luz de su carro solo lograba traspasar unos cuantos metros por delante de él, la copiosa lluvia sumada a la espesa niebla le obligaron a retroceder su vehículo y regresar por donde había venido. Bob, por su parte, tomó uno de los caminos que lo condujo a un escondite unos cuantos kilómetros alejado de la carretera y en medio de un bosque muy poco transitado tanto de día como de noche, además, estaba casi al filo de un acantilado y era poco probable que lograran ubicarlos incluso en el día. Inmediatamente llegaron, Bob tomó a la mujer aún inconsciente y en medio de la lluvia la ingresó al cobertizo abandonado y la acostó en lo que parecía ser la sala. Después, se asomó por las hendiduras de las ventanas para asegurarse de que nadie los había seguido hasta allí y posteriormente salió de la cabaña para dirigirse a su vehículo; una vez allí, abrió la cajuela del carro, sacó una bolsa y regresó, se acercó hasta donde estaba Ana arrodillándose, luego abrió la bolsa y sacó algunas cosas entre ellas una extraña jeringa con una sustancia roja en su interior, descubrió el cuello y el pecho de Ana y pudo darse cuenta de su acelerada degradación que ya la estaba desfigurando, sin dudarlo la tomó de la mano y en el antebrazo le suministró todo el contenido de la jeringa y luego la cubrió con una manta. Mientras tanto, Bob juntó unos cuantos maderos esparcidos en la sala y pudo encender una fogata; la temperatura había descendido demasiado y era muy probable que el frío los debilitara si no encontraban una fuente de calor.
Bob preparó una especie de ritual al rededor de Ana y sobre una pequeña mesa colocó un enorme libro ya deteriorado, lo abrió y buscó una de sus páginas, junto a él tenía -además- unos frascos con líquidos de diferentes colores, un crucifijo y una daga. Se acercó a Ana y se percató de que su piel estaba regenerada casi por completo aunque ella aún no recobraba el conocimiento y yacía desmayada aún en suelo; Bob sacó de la bolsa una indumentaria parecida a la de un sacerdote o monje y mientras se preparaba le confesó su identidad y el porqué se la había llevado consigo. Antes de que él terminara Ana despertó sutilmente y tan pronto recobró el conocimiento intentó levantarse pero no pudo puesto que se encontraba mareada, cuando se dio cuenta de la presencia de Bob y de todo lo que había a su alrededor se asustó pero Bob intentó calmarla. Ella le calló diciéndole que sabía quien era él y que el viejo libro debió haberse consumido la vez en que ella lo tiró a la chimenea de la casa donde estuvo, también le dijo que nunca supo porque le había perdonado la vida pero le dejó claro que si era necesario la tomaría llegado el momento.
Ana aún estaba débil pero logró ponerse de pie, se acercó a Bob y tomándolo por la cintura le arrebató la daga que llevaba entre su cinturón, no tenía mucha fuerza y en la acción se tambalea, Bob la alcanza para no dejarla caer y ella se aferra a su cuello y sus miradas se cruzaron, ella lo besó y ambos se fundieron en ese momento. Ya no faltaba mucho para que amaneciera pero nadie lo advirtió, se desnudaron y sus cuerpos se unieron como si fueran parte de la misma piel: ella gemía y suspiraba como si hubiera recobrado toda su fuerza y él la penetraba sin tregua envolviéndose en una mística lujuria que emanaba de sus cuerpos. Ana en su interior sabía que se había enamorado y estaba dispuesta a lo que fuera por permanecer al lado de Bob por el tiempo que su maldición le permitiera; Bob le confesó que con el ritual que él llevaba preparando por tanto tiempo, le serviría para recobrar su naturaleza mortal y liberarla de la maldición que le fue impuesta cuando vivía en el orfanato, él, además le confesó que por mucho tiempo anduvo en su búsqueda y logró descifrar el ritual necesario para curarla. Ana dudo por un instante las palabras de Bob pero la confianza con que él hablaba la hizo soñar y creer en él así que aceptó rápidamente y se dispuso a hacer lo que él le mandara.
El ritual ya había iniciado y la presencia diabólica que habitaba el cuerpo de Ana se negaba a dejarla, aunque Bob continuaba leyendo las páginas del libro sabía que no era una tarea fácil sino que por el contrario, sería una tarea ardua y que le llevaría unas cuantas horas. Poco después del amanecer y ya con el sol alumbrando todo a su alrededor Bob se percata de la presencia de varios vehículos que se acercan a toda velocidad y frenan a pocos metros de donde estaba su carro, uno de los hombres que venía conduciendo, dispara a los neumáticos del carro de Bob haciéndolos explotar; Ana está en medio del exorcismo pero la situación en la que se torna el ritual hace que Bob se distraiga e intente evadir la arremetida de los hombres que rodeaban la cabaña, como puede logra herir a uno de los hombres frente a la casa disparándole desde adentro, toma el libro y conduce a Ana por la puerta de atrás para intentar escapar internándose en el follaje pero uno de los hombres logra verlo y le asesta un tiro en su pierna derecha haciéndolo caer, Ana se abalanza hacia él y con un mordisco en su cuello le destroza la arteria bañándolo en sangre de inmediato y este se desploma al suelo instantáneamente. Ana y Bob se encuentran en el borde del peñasco y prontamente se encuentran rodeados por los demás hombres quienes para ese momento ya los tienen encañonados por cada extremo, uno de ellos le ordena entregarles a la mujer pero Bob se niega, ella está aún en trance e intenta atacarlos nuevamente, varios hombres preparan sus armas y al momento de disparar Bob se interpone en su objetivo y varios proyectiles impactan en su pecho y cara, Ana recobra el sentido por un momento y levanta el cuerpo de Bob pero los hombres disparan nuevamente en la espalda de Ana quien se lanza al precipicio con el cuerpo de Bob entre sus brazos, en la caída ella contempla el rostro del único hombre del que se enamoró y este se difumina al momento de impactarse en el suelo. Los hombres se acercan al acantilado y desde allí observan los cuerpos impactados en el suelo y un charco de sangre al rededor de ellos.

24 horas después, noticia del periódico local:

El cuerpo de un hombre identificado como Bob Archer, miembro de una organización religiosa europea ha muerto luego de caer de un precipicio donde se encontraba en función de su deber, el cuerpo fue localizado por un grupo de cazadores horas después de haber perecido y junto a él, se encontraron huellas de otra persona que posiblemente estuvo con el hombre momentos antes de morir, ya que a pocos metros del cuerpo se encontraron huellas de sangre que se perdieron entre el follaje... 

Hector Ruiz-Ospina
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